Octubre del 2005


Reflexionando, paciencia

Publicado en Mis memorias:Keyser´s years el 31 de Octubre, 2005, 10:02 por Tankian

Pues eso, los 4 gatos que me leeis, y encima todos conocidos, que tengais paciencia porque estoy pensando seriamente en continuar mis memorias recuperando el estilo de la primera etapa, es decir, la primera persona, el ritmo rápido y la total pérdida de respeto a las convenciones de estilo.

El hecho es que me siento más cómodo así, aunque dependiendo del tema puedo cambiar de estilo para ser más efectivo.

Es decir, que a partir de ahora el estilo obedecerá a mis necesidades y no al revés como últimamente, quiero estar cómodo escribiendo y creo que eso repercutirá positivamente en quienes me lean. Así que viva la anarquía estilística y podéis ahorraros críticas al respecto, ok?

Y una cosa, un favor que quiero pedir, aunque supongo que habrá gente que me lea y no comente (yo lo suelo hacer en varios blogs) pido que en este artículo cualquiera que me lea lo diga, simplemente que ponga "yo"...es que las estadísticas no son muy fiables todavía y realmente no se si de verdad estoy escribiendo para mi novia, mis amigos y conocidos. Sería muy triste, pero prefiero saberlo a estar con la duda.

Así que eso, POR FAVOR, AUNQUE SEA PONED "LEO" O "YO" PARA HACERME UNA IDEA DE CUÁNTA GENTE ENCUENTRA TIEMPO PARA LEER MIS ESTUPIDECES.

Y, lo dicho, paciencia porque empieza mi año angustioso con Marga, ex-Enferma...total, hay muchas Margas por el mundo, así que no corro peligro.

Y gracias por seguir leyéndome.

Nuevo y cachondo enlace

Publicado en General el 31 de Octubre, 2005, 9:28 por Tankian

Pues eso, añado un nuevo enlace en el blog, en esta ocasión al blog del gran Sergio Fernández "El monaguillo", un tío con mucha güasa que lleva años dando cañita por la radio junto a Jose Luis Salas, su compi del alma.

Pues eso, que pa saber más de él entrad en su blog, preguntadle cosas y lo que os salga de los cojones, y sobre todo escuchadle de domingo a jueves de 4 a 6 de la madrugada (sí, unas horas de mierda, a ver si cambian pronto) en Ondacero con "No son horas".

El monaguillo es el de blanco, que es que es muy puro.

Mi cara hoy, 28 de octubre de 2005, a las 9 de la mañana

Publicado en General el 28 de Octubre, 2005, 9:03 por Tankian

Pues nada, como no he escrito nada he pensado que solamente hay tres fotos mías en las memorias, dos tienen como 5 años y la otra solo se me ve la boca, así que no quiero engañar a las lectoras o lectores que puedan haber visto en mí un jovencillo rebelde por esas fotos de mozalbete.

No, soy así de feo y estropeao a mis 27 tacos, así que menos haceros dedos a mi salud y más comentarme, que masturbarse es sano, pero comentar malo no es.

Capítulo XXVII

Publicado en Mis memorias:Keyser´s years el 24 de Octubre, 2005, 23:48 por Tankian

XXVII. Despertar sudando

Recuerdo una noche, 17 de abril de 1999, lo recuerdo porque yo cumplía 21 años bebiendo calimocho y fumando porros en el jardín de Eriswell, la casita en la que vivía en Inglaterra.

Creo que era fin de semana, así que al día siguiente no había que currar, así que nos pusimos bien puestos y de tanto porro nos quedamos un grupúsculo con el rollo trascendental ese en el que se habla de cosas que estando sobrio ni te paras a pensar. Es un estado que mola, ojalá inventen unas pastillas para experimentarlo saludablemente.

Quedábamos despiertos cinco, tirados en el césped mirando a los cuervos boqueando en los árboles; Giacopo, Fiameta, Marco, Nacho y yo.

Giacopo era un italiano simpático y fanático de Jim Morrison, dormía en la misma habitación que yo y muchas veces se subía a la litera de Fiameta y la sodomizaba a lo bestia, temblaban hasta las taquillas metálicas.

Fiameta es la sodomizada en cuestión, una italiana guapa pero no de belleza de anuncio, tenía una cara con personalidad. Me acosté con ella algunas veces y no me dejó sodomizarla. En una ocasión le pregunté a Giacopo por qué a él si le dejaba y él me contestó que lo raro es que a él solo le dejaba darle por culo, nada más. El puzzle se completó cuando Andy, un australiano, confesó que Fiameta sólo se la chupaba, nada más. Así era Fiameta, tenía a un tío para cada cosa. Según me enteré hace un par de años estaba como voluntaria en Ruanda.

Marco era el colega que había viajado conmigo, ya hablé de él en la primera parte de estas memorias. No tengo ni idea de qué es de su vida, pero ya al volver dejó de llamarme, estaba muy enmadrado y su madre me cogió manía, así que él mismo. Así empezó Norman Bates.

Nacho era un gallego que negaba su homosexualidad sin que nadie le preguntara, por lo que prácticamente la certificaba. Con él solía tener conversaciones sobre literatura, política e historia, era un tío culto y eso siempre se agradece, no todo va a ser hablar de fútbol, el tiempo y esas cosas. Un poco de cultura no hace daño. Cuando me fui de Eriswell robé algunas cosas…dejé mi huella, y Nacho se lo tomó muy mal. Creo que estaba currando en un concesionario en Londres.

Pues bien, ahí estábamos los cinco, cinco emporrados en tierra extraña, supongo que 4 de ellos soñando con que la quinta se ofreciera a una orgía. Y surgió el tema de los sueños, primero debatimos sobre si la vida es realmente lo que vivimos y cuando soñamos estamos dormidos o si por el contrario nuestros sueños son realmente lo que vivimos y lo que creemos es nuestra vida realmente es un sueño. Yo voté por la segunda opción, más que nada porque ya tenía fama de escritor de desbordante fantasía y quería mantenerla.

Ojalá algunos sueños fueran realmente lo que vivimos y los viviéramos con plena conciencia, y ojalá algunas de las cosas que vivimos fueran sueños que apenas nos marcaran y desaparecieran al “despertar” o “dormir” según sea el caso.

Ese recuerdo placentero me ha venido a flotar en la cabeza a raíz de la última pesadilla que he tenido, exactamente la pasada madrugada. Es esa aparente contradicción lo que más me altera, y siempre ha sido así, descoloca y asusta más lo que a priori no pega o debería ser divertido. Un ejemplo claro son los payasos, el individuo que creó al primer payaso malo sabía mucho del miedo de la gente.

Como ya he dicho varias veces este blog y más concretamente estas memorias son mi válvula de escape, aunque el fallo es que la anchura de su abertura depende de mi habilidad para expresarme por escrito y eso hace que muchas veces no logre vaciarme todo lo que quisiera.

La pesadilla que me ha despertado esta madrugada me ha tenido despierto desde las 5:30 hasta las 8:30 y aún ahora la recuerdo con cierta inquietud. Creo que lo que más me asusta de esta pesadilla es su realidad, porque mientras la “viví” no era consciente de estar soñando.

 

Es de noche y estamos en un camino de tierra, no muy lejos hay una especie de fábrica blanca que me recuerda a una cementera que hay en las afueras de Alicante.

Hay un mínimo Flashback en el que estamos hablando con gete que ha parado con un Jeep y nos dice que estamos locos, que no vayamos hasta allí; aún está atardeciendo y veo que voy andando con mi novia, que aquí es rubia y lleva el pelo recogido en una cola de caballo y con un actor del que ahora no recuerdo el nombre que aparece en la trilogía de American Pie y en “Las reglas del juego” y que se supone es muy amigo nuestro.

Acaba el flashback y estamos sentados en el suelo, noto incluso cómo se me clava la gravilla en las manos cuando me pongo en cuclillas. Estamos apoyados en una cisterna gigante de la fábrica y hace mucho calor. Entonces el actor ríe nervioso y habla en español, dice <<era de verdad, por ahí vienen>> y oigo que mi novia lanza un gritito pero hacia dentro, como si se estuviera ahogando e intentara mascar aire.

Delante de nosotros hay un montículo y veo que se acerca un grupo de hombres, hay primeros planos y todos tienen barba y no tienen ningún gesto en la cara nos miran y no nos juzgan, se acercan a por nosotros y es lo único que saben.

Entonces hay un salto y yo estoy escondido detrás de un montón de ladrillos, me arden los ojos y tengo angustia, mucha angustia, me escuece la garganta. Huele a obra, a polvo, cemento, tierra…me asomo un poco y estoy en un piso bajo, como un local comercial pero todavía con las paredes de ladrillo, el suelo desnudo lleno de maderas, alambres, piedras…hay mucho polvo y lo que es la fachada no existe, se ve la calle y veo un grupo de niños paseando en bicicleta.

Afuera hace mucho sol pero aquí dentro, pese a no haber separación, esta muy oscuro y me cuesta mucho acostumbrar la vista, y me duele muchísimo la cabeza, es como si me hubiera estropeado el enfoque. Oigo un zumbido agudo dentro de la cabeza y entonces veo con claridad.

A la izquierda de mi campo de visión hay un hombre de rodillas y otro de pie ligeramente inclinado cogiendo algo. Está hablando y centrándome un poco logró escucharle <<dilo, dilo…dilo>>; entonces se me revuelve el estómago porque veo que a los pies del que está inclinado está mi novia, desnuda y boca abajo, el hombre la está sujetando de la cabeza y le susurra al oído, el que está de rodillas le tira chinitas a la cara.

<<dilo, dilo, venga>>

y mi novia solloza, apenas le oigo, entonces habla, dice <<cabrón>>

y el que está de rodillas coge un ladrillo y le golpea muy fuerte en la cabeza, mi novia chilla muy fuerte, muy agudo y el que está inclinado le parte el cuello con un giro. Mi novia cae como un muñeco y desde  donde estoy le veo la cabeza totalmente doblada y la sangre le brilla en el pelo.  El que estaba de rodillas se ha levantado, le tira el ladrillo a la cabeza y se va corriendo, cuando sale y el sol le da veo que va vestido con un polo y unas bermudas, lleva un periódico en la mano y parece feliz, desaparece por una esquina con un perro trotando detrás.

El que le ha roto el cuello a mi novia anda encorvado, como un mono, arrastra los pies hasta que llega al lado de un montón oscuro, no distingo lo que es. Lo agarra y tira de él un poco hacia fuera, veo que es nuestro amigo el actor, parece que está dormido, pero la cara es muy blanca, me recuerda a los cadáveres de los atentado diarios en Bagdad, con la barba que lleva parece más pálido todavía.

El asesino le pisa un pie y veo que está triturado, suena como una bolsa de pipas y se queda con la forma de la pisada, luego le pisa el muslo y es igual, es como pisar un saco de arroz, tal como le va pisando se van quedando los bultos por el muslo. Cada vez que le pisa se agacha para ver si se queja, pero está muerto. Le pisa un brazo y se va, cuando sale al sol es un mendigo, va vestido con un chándal verde muy sucio y cojea.

Yo salgo al sol sin mirar los cadáveres, estoy llorando y me pican las piernas. Cuando salgo al sol no me puedo mirar, me duele todo el cuerpo y el cuerpo de mi novia es un montón de arena. Hay una terraza cubierta y la gente toma helados y me mira, me miran con asco.

Hay me despierto.

 

Seguramente contado así parece una chorrada,pero de verdad que era todo muy real, y muy silencioso, y eso me dolía, que no era una película, no había música ni efectos sonoros. Eran unos asesinos matando a mi novia  y a mi amigo, y yo no podía hacer nada, y la gete al verme no me ayudaba, me miraban mal…espero no volver a tener esa pesadilla.

Espero que el escribir esto haya saciado al asesino cojo que anda rompiendo cuellos dentro de mi cabeza.

Quien sabe, a lo mejor después de leer esto te visita a ti esta noche. Por si acaso si esta noche sueñas con una fábrica blanca cambia de dirección.

Por cierto, el actor en cuestión se llama Thomas Ian Nicholas y en el sueño sale más o menos así:

Capítulo XXVI

Publicado en Mis memorias:Keyser´s years el 21 de Octubre, 2005, 0:19 por Tankian

XXVI. El ladrón de Magnolias

Esta misma semana estuve cenando con Josito, involuntario protagonista de algunos capítulos, y me recordó algo en lo que yo no había caído.

Sí señor, si no fueran suficientes las advertencias de Josito también hubo un episodio que estuvo a punto de hacerme cambiar de idea respecto a lo de vivir con Enferma.

Veamos, la hija de perra de Enferma tiene la fantasía de destacar sobre los demás, seguramente de ser superior, pero hasta ella sabe que no puede superior a nadie ni a nada, así que se conforma con ser distinta. La táctica que utiliza es la de hacer lo contrario de lo que hagan los demás y despreciar lo que los demás aprecien; eso es más o menos lo que hacen los bebés para que se les haga caso.

Por otro lado, yo tengo una costumbre, no sé si llamarlo manía, que consiste en que cuando algo me gusta quiero compartirlo con la gente. Creo que es algo normal, cuando una canción te emociona te encanta ponerla delante de la gente para ver qué tal, si un libro te ha enganchado te gusta que alguien se lo lea para compartirlo (más aún que con la música porque creo que un libro que engancha es algo más íntimo, cuando te encuentras con alguien que se ha sumergido en el mismo libro hay un rollo especial) y gusta ver una película que te haya gustado con gente que no la haya visto. Al fin y al cabo es simplemente compartir algo bueno, no veo el delito por ningún lado.

Bueno, una de las películas que más me gustan es “Magnolia” de Paul Thomas Anderson, la considero una obra maestra absoluta y nunca me canso de verla. Cometí el error de hacérselo saber a Enferma y tuve la mala suerte de que a Josito también le encanta. En un principio la loca actuó con normalidad, me pidió que se la grabara porque tenía muchas ganas de verla, eso fue meses antes de que Josito fuera a vivir con ella. Cada vez que nos veíamos soltaba un jijiji encogiendo el cuello en una versión vomitiva de “qué mala soy” y me decía que aún no había visto “Magnolia”…las primeras veces no veía nada raro en ello, pero fueron pasando los meses y siempre me lo recordaba para que yo le dijera “ya te vale”, “y eso?” y cosas así, entonces se crecía y hacía un repaso de memoria de sus antecedentes…su minúsculo disco duro escupía el ejemplo adecuado “jo…es que…jijiji…ya sabes lo de “La vida es bella””…en ese punto yo o en su defecto cualquiera de los presente debía interesarse por qué coño pasó “La vida es bella”…entonces Enferma soltaba un par de jijijis y soltaba la parrafada “pues eso, me la compré con unas ganas tremendas de verla, y la tuve sin quitarle el plástico…¡dos años! (tachacháaaaaaaaan)” y con eso quedaba claro que con “Magnolia” pasaba lo mismo, y se justificaba que comprara dvds al peso para enseñar a las visitas la estantería llena, muchos de los dvds con el plástico puesto…eso daba una imagen de mujer misteriosa y libre que pa qué las prisas. Personalmente creo que lo que justificaba es la subnormalidad lacerante de Enferma, sus complejos, traumas y la necesidad compulsiva de llamar la atención con su vulgaridad a falta de virtudes.

Desde que Josito entró a vivir con ella comentamos algunas veces el ver “Magnolia”, muchas de ellas entre Josito y yo, pero ella se daba por aludida para poder aumentar su purulenta leyenda.

Ya por entonces se trufaban las reuniones con diálogos tipo:

Yo:-Josito, mira que canción más guapa. Son Tenacious D, el grupo de Jack Black.

Enferma:- No por dios, que mierda.

Yo:-Pero si no lo has oído

Enferma:-Es una caca (sí, decía caca, chalado, no me digaaas…porque se declara de derechas y franquista, eso es óbice de sobra para haberla mandado a la mierda a la primera de cambio, pero así queda claro el enorme esfuerzo por mi parte)

 

Es decir, no había oído al grupo en cuestión pero no le gustaba, ¿por qué?, porque a mí me gustaba. Baste decir que más tarde se grabó el disco y le gustaba escucharlo.

La cosa era tan alucinante que recuerdo una noche, ya viviendo mi chica con nosotros, en la que la 2 emitía “Bienvenidos a la casa de muñecas” de Todd Solondz, yo tenía ganas de verla (por cierto, a ver si me acuerdo de bajarla, que aún no la he visto) y así lo dije.

Como de costumbre ella tenía el mando de la tele y me concedió el honor de cambiar a la 2 porque empezaba la película…a los tres minutos la quitó, comentario: “Pufff, no me gustan las películas así”; teniendo en cuenta que los tres minutos habían sido los títulos de crédito y un plano de  un campo con dos personas andando me pregunté en voz alta cómo eran “las películas así”…momentos de duda, carraspeo…respuesta “Con esos colores”.

No comments.

 

Una noche fuimos mi chica, Josito, Enferma y yo a la rutina por ésa época, es decir, al teatro Calderón para ver “We will rock you”; al terminar cenamos los cuatro en un chino que hace esquina con Carretas y el ambiente era alegre, así que salió el tema “Magnolia” y, sorprendentemente, Enferma dijo que podíamos verla al volver a casa.

Volvimos a la casa, nos cambiamos y nos sentamos todos en el salón con la tele encendida, Enferma miraba con los ojos entornado a su alrededor, era la mirada que con el tiempo supe identificar como la mirada de una mala persona buscando guerra. Se quedó callada como la zorra que es y mordí el anzuelo como el gilipollas que soy, dije “Bueno, la ponemos o que”…UIUIUUUU NIA NIA NIA (música de Morricone)…primer plano de mis ojos, primer plano de los suyos entrecerrados y temblorosos…una pelota de porquería pasa rodando por el salón, una cucaracha relincha como un caballo y huye por debajo de la puerta, otra cucaracha sale tamboleándose de la habitación de  Enferma, que es el Bar…y la loca contesta “¿el qué? ¿qué vamos a poner?”.

Claro, la trampa había funcionado, estaba en su salsa, pero me dejé llevar por la inercia y contesté que era “Magnolia”, que de eso hablaba, que de eso habíamos hablado en al cena, que era evidente…y estalló el obús.

Quéascoquepesadosestoyhartademagnolialehecogidomaníasiempreestaisconlosmismo-

joderyameteneiscansada” todo el ratatatá tosiendo como un viejo podrido.

Me calenté, me entró calor en la cara, en el cuello, se extendió por todo el cuerpo y le dije que visto lo visto no le grababa más películas, que se las grababa si me decía que le apetecía verlas y no para sus neuras.

Se encendió un cigarro, tosió hasta que casi se le sale la laringe por la boca y soltó “Muy bien, pues tu no vuelves a pisar esta casa”, le conteste que si estaba segura, que por mí cojonudo. Realmente dejé que se relajara el ambiente al pensar que estaba ahí con mi chica, que se volvía a Mallorca a la mañana siguiente y era tarde para irnos a una pensión. También podía haberle dicho que iría siempre que Josito me invitara, que se quitara la costumbre de llamar “mi casa” a ese piso, que era coarrendataria y tenía los mismos derechos y deberes que los demás, Josito por entonces y luego yo y mi chica. No se lo dije y siguió con la puta costumbre hasta el último día.

Espero que no haya visto “Magnolia” todavía.

No se lo merece.

Capítulo XXV

Publicado en Mis memorias:Keyser´s years el 18 de Octubre, 2005, 23:43 por Tankian

XXV. Tiempos violentos

Releyendo el capítulo anterior veo que doy una imagen de macarra broncas que hoy día no es real, pero bueno, son los coletazos de tiempos pasados que me persiguen. Voy a probar a repasar mis movidas chungas, a ver si así se dan por reconocidas y dejan de dar por culo.

Ya comenté que yo de pequeño era la estera oficial, recibía por todos lados, era un enano rechoncho que no sabía dar un guantazo; llegó el día que casi todos hemos vivido en el que mi padre me dijo que la próxima vez que llegara llorando porque me habían zumbado me remataba él. Mano de santo.

Tras el episodio con Agustín, también relatado hace poco, se desató la tormenta hormonal que me abdujo hasta hace pocos años.

Hablamos de la segunda mitad de los 80, una época perfecta para convertirse en un broncas inmortal. Me llevaba las películas de artes marciales de tres en tres, recuerdo una tarde en la que me quedé 4 horas esperando en el videoclub a que devolvieran “Bruce Lee vuelve de la tumba”…se me pone la piel de gallina solamente de recordar ese principio con la fanfarria trompetera y las imágenes reales del funeral de Bruce Lee, de repente un golpe y sale una lápida que se supone es la de Bruce Lee y…CHAAAN salta el puto amo atravesando la tierra con esos grititos que daba UUUUUH. Grandioso.

Después de ver esa película y otras como “Retroceder nunca, rendirse jamás”, “El golpe del mono borracho”, “Karate Kid” u otras joyas de aquella época salía a la calle loco por ensayar la patada de la grulla en la jeta de alguno para rematarle luego con el golpe mortal de efecto retardado, que más tarde le haría morir entre terribles convulsiones. Y lo mejor es que todos veíamos esas películas y todos salíamos buscando mambo, así que montábamos  pandillas y nos currábamos dando gritos Bruceleeanos y dando saltitos como gilipollas.

Lo malo es que crecimos en esa movida y todos, en mayor o menor medida, seguíamos con las pandillas y, claro está, ya no nos limitábamos a dar pataditas y hacer el mono, nos dábamos pero bien.

Recuerdo muy bien “La gran pelea” teniendo yo 14 años, ese año 1992 me dediqué a ser chungo con todas mis fuerzas y el ser aceptado en “La gran pelea” fue una especie de reconocimiento. En el barrio donde estaba, y está, mi instituto estaban los Ñu, dos gemelos chungos de verdad que se dedicaban al skate y a pelearse imitando a Bruce Lee…eran como los capos de las pandillas y que te reconocieran como tío chungo era todo un flash.

El caso es que en el parque “Lo Morant”, que estaba al lado de mi casa por entonces, había un anfiteatro y ahí mismo un grupo de gitanos del barrio de las 1000 viviendas le quisieron robar a una chica que, mala suerte, era vecina de los Ñu. Se quedó a un día y una hora en el mismo anfiteatro, payos contra gitanos…1000 viviendas contra virgen del Remedio…como The Warriors pero español. A mí me reclutaron el día antes porque los Ñu estaban viendo como jugábamos un partido contra un equipo de las 1000 viviendas y yo me enganché con un defensa de ellos y le sacudí un rato; entre esa y otras peleas que vieron o les contaron me gané el honor de participar en la batalla del día siguiente (joder que vergüenza me da recordar estas cosas, pero bueno, o se es sincero o mejor ni se escribe).

Para la cita me puse una camiseta de Iron Maiden desgastada y una cinta de estas que usaba Bjon Borg en la frente, hasta recuerdo que antes de salir me miré en el espejo del recibidor y me puse  a ensayar golpes…muy triste, si, para qué negarlo.

Cuando me uní a la marabunta que sería mi banda lo flipé: cadenas, nunchakus, trozos de tubería, puños americanos, bates de béisbol y, cágate, el Folli llévaba una katana, peaso de katana, era casi más alta que yo…jajaja, es que me da la risa, el Folli era un tío que estaba muy revolucionao, era campeón de kick boxing y no había nadie con huevos de meterse con él, pero es que encima llevaba la katana, una cinta en el pelo como el de Karate Kid y una camiseta del Lagarto Guancho con los ojos pintados de rojo y con las mangas arrancadas…le faltaba el tatuaje en el brazo diciendo “Te quiero Charles Bronson”.

El caso es que me uní al mogollón, éramos unos 30, yo con mis manos pajeras como única arma y las piernas como un flan. La primera sorpresa es que alguien se había chivado y en la puerta del parking había un coche de los pitufos…solución: apedreamos el coche y uno de los Ñu se lió a patadas con los pitufos y los dos salieron follaos, y todos nos partimos la polla, sin radio no podían llamar a nadie…estuvimos un rato curioseando el coche y entramos en el parque.

El escenario del anfiteatro parecía una representación del Amor Brujo…que acojone, todos los gitanos ahí, esperando, eran mas que nosotros. El acojone me hizo esconderme en el interior del grupo, para transformarme en Escaquerman…total, con tanta gente no se notaría. Pues no, resulta que en la otra banda estaba el baranda al que había currado el día anterior y le vi hablar con un pedazo de animal mientras me señalaba; Joder, se me encogieron los huevos y me entraron unas ganas de mear tremendas.

No voy a relatar la pelea en sí porque no fue precisamente Waterloo, así que todo sería algo como el de mi derecha le metió con el bate al que venía, detrás de mi uno le dio un cabezazo a otro, a mí me soltaron un guantazo…pues eso, éramos muchos para narrarlo con coherencia, además ni yo lo recuerdo con coherencia, y eso que estaba allí.

Resultado, una herida en una rodilla que se veía claramente gracias al desgarro que sufrieron mis pantalones, la parte derecha de mi cara roja e hinchada contusiones varias. Eso sí, el del partido de fútbol se llevó La Paliza episodio II porque el peaso animal tuvo la mala suerte de que el Folli le cogió cariño y le dejó la cara pa la radio…menos mal que la katana sólo la llevó para aparentar.

Seguí currándome cada semana, normalmente con los bakalas con los que tropezábamos…vale que la violencia es mala  e injustificada siempre, pero con los bakalas… no se, algo justificada puede estar, aunque sea un poquito.

Una vez un bakala le tocó el culo a una tiparraca con la que estaba enrollándome una noche…resultado: su moto acabó en el puerto, hundiéndose ante sus ojos de bakala. La verdad es que un poco a gusto si que me quedé.

En otra ocasión un bakala enano de bolsillo, le curró a un colega nuestro que lo que tenía de alto lo tenía de cagón, solución: la moto del enano ardiendo a los pies del castillo de Santa Bárbara…y es que eso es algo que aprendí en esa época, que lo que más dolía a un bakala era su moto. Es la 1ª regla de vida de Robert S. McNamara, el que fue Secretario de Defensa de Kennedy y Jonson, “Empaliza con tu enemigo” o lo es que es lo mismo, para joder bien a tu contrario piensa como él, entérate de lo que le gusta y lo que no, así podrás hacer daño de verdad. Con los bakalas es más sencillo porque se les conoce en medio segundo, son muy simples. Eso sí, cada vez veo menos bakalas, son una especie en extinción, y eso me alegra y mucho.

Me metí en el alcohol, al principio con los cubalitros los fines de semana, luego ya saqueando el mueble bar en casa y luego ya cosaqueando el de mi vecino, que era tan alcohólico como yo. Realmente hubo una época en la que pasaba más tiempo bebido que sereno, hasta me tenía que pimplar unos chupitos para hacer los exámenes, si no me sentía inseguro. Curiosamente el año en el que más bebí saqué mis mejores notas, pero estoy seguro de que no fue gracias a beber, sino que seguramente si no hubiera sido un borrachazo habría sacado unas notas mejores.

El médico de cabecera me diagnosticó una hernia de hiato  incurable y me dijo que eso era por un gran esfuerzo, stress o alcohol, o una mezcla de todo. Oficialmente covenimos que era por el gimnasio, ya que estaba siempre haciendo pesas y haciendo deporte…pero los dos sabíamos que la hernia era resultado del alcohol, al menos ayudó bastante.

Pues bien, esa hernia que aún me sigue jodiendo de vez en cuando fue la que me curó el alcoholismo y el bronquismo. Decidí al salir de la consulta que ya no bebería más y que me reformaría. De eso hace más o menos 11 años y desde entonces dejé las bandas y rara vez me he peleado, a veces me dan ganas para desahogarme, pero me conformo con la Play o soltar algunas burradas sobre lo que sea. Personalmente creo que para  haber tenido esa afición enfermiza a la violencia tengo un carácter bastante suave y de buen rollo, vale que a veces me mosqueo por tonterías, pero se me pasa pronto, lo malo es que casi siempre es con mi chica, pero es lo que tiene vivir juntos, si no que aburrimiento.

Al menos no tengo katana.

Ni cinta para el pelo.

Capítulo XXIV

Publicado en Mis memorias:Keyser´s years el 16 de Octubre, 2005, 10:20 por Tankian

XXIV. Qué bien sienta desahogarse

Febrero en Madrid, mediados, 2004; soy un trabajador, a veces me dejo llevar y miro mal a gente que no hace nada, y es que tengo un radar para detectar sin problemas a los parásitos.

No sé en qué libro lo leí, recuerdo que eran unas memorias de un veterano de Vietnam, pero el tema es que decía que entre los veteranos se reconocían en el momento por la mirada, la forma de andar, las reacciones ante cualquier estímulo…he leído y oído varias veces sobre ese “algo” que une a gente que comparte o ha compartido algo muy importante, sea un hecho, una sensación o simplemente una actitud ante la vida.

Pues eso, a veces miraba a un señor que salía del metro trajeado y mirando hacia los lados mientras subía la escaleras, ese nerviosismo y las ojeras me dicen que no sabe dónde va y que no quiere tropezarse con nadie conocido; veo a gente en los bancos mirando periódicos sin verlos y consultando la pantalla del móvil cada minuto, se miran el reloj y agachan la cabeza mirando de reojo a la gente que pasa por su lado…es increíble la de gente que no trabaja y se muere de vergüenza, se levantan pronto y salen para mezclarse con los trabajadores, y es que el hecho de estar moviéndose en la calle hace menos evidente su marginación. Puedes asomarte desde un pozo, pero sigues estando en el pozo, y es tan triste como todo, es deprimente que los ojos lleguen más lejos de los brazos, eso crea ansiedad e impotencia. Sinceramente pienso que sólo deberíamos poder ver lo que podemos usar y disfrutar, lo demás no tiene sentido.

Era curiosa mi actitud ante lo que veía, como ya digo reconocía a los que estaban como yo 4 meses antes pero también a los que se creían por encima de mí, los que siempre miran con asco a los demás y se gastan millonadas en móviles, ropa y coches para verse mejor todavía.

Sí,  veces se me iba la pelota y miraba mal a algún paria pero luego me arrepentía y yo mismo me veía ridículo; pero lo que más crecía era mi repulsión por los que están arriba en la pirámide y por los que viven para y por estarlo. Que listos se creen y qué poco se enteran, conozco a ejecutivos de esos que se creen lo más, de los que protestan en restaurantes, tiendas, parkings o donde sea importándoles una mierda que su capricho puede mandar a la calle a alguien. Seguramente el chaval que fuma en la puerta del INEM que tanto asco le da por vago perdió su trabajo cuando él no vio correcto que le sirviera la fanta de limón cuando había pedido la de naranja…es muy posible, y también lo es que su niña, con su móvil de 500 euros, seguramente se ha bajado sus braguitas gucci mientras le decía que seguía en la biblioteca, y mientras usted sonreía satisfecho porque llevarla por el camino de la derecha ella estaría lamiéndole el rabo a ese chaval que fuma y da mucho asco. Y es que, amigo mío, todo está relacionado y nunca se sabe dónde acabarás.

 

Aquella mañana de febrero me desquité lo que pude, y aún hoy casi me empalmo cuando lo recuerdo. Voy a contarlo  con detalle para ver si consigo empalmarme ahora, así que ya aviso que es una paja lo que estoy escribiendo y seguramente os aburrirá, pero leer es democrático y saltar líneas muy sencillo.

Yo bajaba por las interminables escaleras mecánicas de la estación de Príncipe de Vergara, estaba situado en la derecha para que bajara andando quien quisiera. Detrás de mí dos yuppies de unos treinta años con gabardinas iguales, relojes iguales y los mismo brillos de gomina en el pelo, supongo que también iban a la misma sala de rayos uva. Yo les miraba de reojo por esa obsesión que tengo por ellos y les veía hablar en voz alta, desplegando los móviles como si tuvieran cobertura, mascar chicle pero sin chicle…lo típico hasta que me miraron y uno le doy con el codo al otro; yo llevaba una sudadera de System of a Down y, conociéndoles como les conozco, apagué disimuladamente el discman para poder escuchar sin que lo supieran, más o menos escuché…

-Eh, el heavy te mira

-Ey, eres infumable tío, de buena mañana

-Que sí, que le molas, te mira disimuladamente

-JaJajajaj(muy exagerado)

-Dile algo

-Si está escuchando heavy, sería muy guarro distraerle

-No jodas nen

-mmm…porque él no quiere

Pasamos a las escaleras siguientes, seguían riéndose y yo en el discman tenía la discografía de The Doors, pero claro, como Jim Morrison tenía el pelo largo era heavy…sí funcionan mentes tan vacías.

-Qué espaldas tan fuertes…jajaja

-Venga nen, venga

-Qué

-Vamos a bajar andando y así le rozas, se pondrá contento

Ahí se me encendió la luz, me juré que como me tocara alguno se comía la pared. Y bajaron, el primero pisoteando muy fuerte para parecer decidido y eléctrico, pero al final se cortó y no me tocó, eso sí, cuando había pasado de largo me echó una mirada fugaz mientras se reía, yo le sonreí también y noté que el otro se me echaba encima, me empujo contra la pared y el otro empezó a reírse mucho, el que me empujó también y dijo “perdón perdón” mientras miraba al otro.

Faltaban unos 6 escalones para bajar y el amigo los saltó con mi ayuda, de la fuerza con la que lo tiré me jodí el hombro izquierdo durante bastantes días. Guardé lo auriculares en la bolsa y bajé corriendo, lo levanté del suelo y lo tiré de cabeza contra una pared; el otro se quedó mirando  como tonto y le escupí en el abrigo, soltó un gritito muy agudo, muy cómico, y se quedó observando el gargajo en su mega gabardina. Escupí al del suelo y le dije que se levantara, el tío tenía la cara casi morada y me miraba con miedo, y eso me puso mogollón, me lié a patadas como si no costara, la gente se había arremolinado alrededor de la escena pero tardaron en intervenir, después de muchas patadas y de pisotearle el maletín me sujetaron, yo seguí dándole y aún escupí de nuevo al otro, pero fallé.

Le grité al del suelo que se lavara, que olía  mierda, que era un hijo de puta, que le iba a rajar, y más cosas, estaba frenético…ese montón de mierda del suelo eran mi jefe, los ejecutivos de mi curro, los maleducados que gritaban a los camareros, dependientes y demás…si me hubieran dejado no sé lo que le habría hecho.

Ya una vez tuve un amago cuando volvía de un pase de prensa en mi época de parado y crítico de pega, pasé por una terraza al lado del retiro y habían tres yuppies y uno de ellos se me quedó mirando con sus gafas de sol puestas, me estuvo mirando desde que me acercaba hasta que pasé de la terraza…yo quise hacerme el loco pero al final me volví y el subnormal sonrió mirándome, sonrió con asco, burlándose…le dije que qué coño miraba y se hizo el longui, me acerqué y le estrellé la cabeza contra la mesa, cuando volvió a levantarla tenía las gafas partidas justo por el puente, miré a sus compis y me huyeron, así que me fui tranquilamente porque sabía que no iban a hacer nada.

 

Sé perfectamente que todos somos capaces de matar aunque no lo creamos, y la gran mayoría nos moriremos sin tener que demostrarlo, pero si yo alguna vez mato a alguien será a un prepotente trajeado de mierda, y sinceramente creo que no perderemos mucho.

Un escupitajo para vosotros, hijos de la gran puta.

Capítulo XXIII

Publicado en Mis memorias:Keyser´s years el 12 de Octubre, 2005, 10:11 por Tankian

XXIII. Bienvenidos al pozo

Tres chispazos, se escuchaban pero no se veían, después el silencio y un sonido de cremallera y el pasillo desapareció, todo era negro y el silencio era roto por gemidos ocasionales. Gemidos, sollozos, gruñidos, suspiros, siseos…todo a la vez, una fusión en busca del sonido más desagradable, tan purulento, apestoso, viciado, pestilente, hediondo e infecto que mereciera salir de la boca de Enferma.

Enferma flotaba desnuda en un charco sin color, centenares de moscas verdosas resplandecían y parecían rebotar contra la superficie del charco, Josito acercó el zoom y advirtió que las moscas vomitaban encima de Enferma, que emitía ese ruido innombrable con su boca cariada y repleta de llagas. Del charco surgían tentáculos y serpientes que reptaban por su cuerpo, arrancaban las costras de suciedad y de ellas bullía la sangre infectada. Gorgoteaban burbujas y debajo de ellas salían ratas gigantescas de ojillos escrutadores…miraron a Josito y sonrieron agitando las colas, se comían las uñas gordas y negras de los pies de Enferma y se las pasaban de boca en boca. Y ella gemía, olía a muerte, a sudor, a tarde de domingo calurosa y aburrida, a engaño, a infidelidad, a trauma, a despecho, a atropello y a dolor…llovía en el charco, hacia arriba, y  las gotas agujereaban las nalgas despellejadas y la espalda de nuestra odiada Reina Rata.

Josito no podía moverse, se había olvidado de cómo se hacía, contemplaba el cuadro con la boca abierta y constantes arcadas. Contuvo la respiración y se sujetó el pecho para contener el corazón…Enferma ya no gemía, lanzaba chillidos, chillidos de rata, de sus mejillas crecieron bigototes largos, sus ojos se llenaron de deshechos, se volvieron negros y reflejaron a las hordas de moscas que zumbaban al unísono, una melodía mareante; los dientes se afilaron y su lengua adelgazó raquítica y roja; de la melena oscura y empapada asomaron las orejas membranosas….y ella chillaba cada vez más alto, Josito se tapó los oídos, no sabía si él estaba gritando, no se escuchaba, los chillidos de la Reina Rata empujaban separando sus dedos, rebotaban dentro de su cabeza, astillándole el interior del cráneo…

 

…se oyó gritar a sí mismo, se oyó porque ya nadie chillaba, abrió los ojos y apartó frenético las sábanas y la manta, para él eran insectos, culebras, ratas….alimañas empapadas que querían lamerle.

Se levantó como un resorte, no notó el frío del suelo, no escuchó las persianas metálicas ni los pasos solitarios de una pareja que pasaba bajo por su ventana en ese momento, la pareja escuchó el grito al despertar y aún hoy se preguntan de vez en cuando si oyeron morir a alguien.

Josito entró en el aseo, descorrió la cortina del baño y sí, todo había sido un sueño, un sueño exagerado y todo lo que suelen ser los sueños…pero la bañera estaba vomitada y los gemidos de Enferma eran claros en el salón.

Josito dudó por un momento si al abrir la puerta vería a Enferma despellejada por bichos y convirtiéndose en rata…abrió la puerta del salón y, por si acaso, encendió la luz a tientas, sin entrar.

Enferma se lo estaba montando con un niñato de Trivialnet, un tonto de los cojones que una noche se encontró con una borracha en un garito, le entró como cualquier desesperado hace y le toco el premio. Encima la borracha tenía como 10 años más que él, toda una experiencia, como “El graduado” pero con Mr. Barragán en lugar de Mrs. Robinson.

Josito reflexionó un momento, apartó el sueño premonitorio todo lo lejos que pudo y puso todo en orden: Enferma había vomitado en la bañera y, lejos de limpiarlo, se estaba montando el festival con el niño ese en el salón, no en su habitación, sino en el salón, zona común en la que él no tenía por qué andarse con cuidado por si molestaba.

No dijo nada, echó de menos una recortada, se vistió sin ducharse, salió de casa e intentó concentrarse en el examen, pero los chillidos seguían rebotando en algún sitio y se metió un carajillo en un bar como un coche repostando antes de petar.

 

Después de la experiencia la vida de Josito destacó tres objetivos: aprobar las pruebas, irse a casa hasta que empezara el curso  y advertirme de que mi idea de vivir con Enferma era un craso error. Yo soy autosuficiente hasta la ridiculez en muchos casos, me jode que la gente me ayude porque eso significa que no puedo hacerlo todo por mi cuenta y eso me resta ego. Escuché a Josito, le compadecí, le comprendí, y de paso le pedí que me dijera cuándo se iba para entrar yo a vivir con la loca.

Además mi chica decidió finalmente venir a vivir a Madrid, tampoco me hizo falta convencerla mucho por el Messenger, ella en el fondo  tenía ganas de dejar la isla y conocer cosas, gente, sensaciones…cosas que por ahora son gratis y por las que luchamos menos que por una entrada para un concierto o una casa de la EMV.

Le quedaba un año más de estudios y decidimos que podía venir a estudiarlo a Madrid y así aprovechar las prácticas para encontrar curro. En un principio su idea era terminar los estudios en Mallorca y luego venir, pero al final la convencí. Duro sería, porque con mi sueldo insultante no teníamos para los dos, aunque compartiéramos piso con Enferma, así que ella tenía que encontrar un curro de tarde para poder ir a clase por la mañana…una paliza que le tuvo muchos meses levantándose a las 7 de la mañana y volviendo más allá de las 22 de la noche; sinceramente, yo no sería capaz de soportarlo, en su tiempo hice cosas así, pero me he acomodado tanto en lo insulso de mi existencia que no soy capaz de hacer tales esfuerzos. De todos modos creo que le vino bien cambiar tan radicalmente de vida, en poco más de un año de vida sin sus padres le veo mucho más fuerte, decidida y capaz, y le queda mucho más…o eso espero, porque me encantaría que me mantuviera, la verdad.

 

Por entonces seguía contando mis días libres por visitas al teatro para ver el musical de Queen, y quedó claro que mi sino es caer en sectas de freaks internautas. Me refiero al foro del musical, en el que al principio yo escribía compulsivamente y al que acabé abandonando  asqueado y asustado ante la perspectiva de que se pudiera repetir mi pasado, todo eso de los chats, mis horas delante de la pantalla, mis personalidades falsas, Trivialnet…aaah no, no quería dar un salto tan grande hacia atrás. Pero lo que decía, es el destino, por mucho que fui sólo, evitando a los frikis del foro, para la mayoría del casting de la obra no dejé de ser un anormal más del foro. Pensándolo el ver la obra 31 veces me da todas las papeletas para ser un friki anormal, pero creo que el simple hecho de ser consciente de lo anormal que he sido me salva, y sé que fui tantas veces porque tenía buen rollo con gente de la obra y, claro está, porque si de esas 31 veces pagué 5 ya fue mucho.

De todos modos recuerdo con cariño el musical y si alguna vez volvieran a actuar en Madrid iría a verlo, aunque fuera una sola vez.

Eso sí, el foro es una puta mierda, o lo era en esa época, a lo mejor ahora es divino de la muerte, pero podré vivir con la duda.

Capítulo XXII

Publicado en Mis memorias:Keyser´s years el 11 de Octubre, 2005, 10:46 por Tankian

XXII. Mientras se abre la puerta…

Antes de que todo se desbocara, que la afición a la suciedad, la mentira, la falta de respeto…de Enferma rompiera el cada vez más inexplicable hechizo que nos mantuvo juntos en esta vida…antes de todo eso salíamos de marcha Josito, Enferma, mi chica cuando estaba y yo.

Siempre salíamos a "La Fuente de Plata", un pub de Huertas que es una mierda, por eso no pongo su nombre real; íbamos  porque Enferma tenía que ir donde ella quería, como los demás eligiéramos otro sitio se ponía de morros, arrugaba la frente…ahggg, le faltaba el hilillo de baba y el chute colgando del brazo. Hasta que no fuera la gente a preguntarle dónde quería ir no se quedaba tranquila.

Nos llevaba allí porque uno de los camareros le molaba, y siempre se ponía en la barra, en el lado en el que atendía el maromo, y posaba como en los ejemplares baratos del Clima, fotos de desnudo antieróticas, de piel blanca, culos llenos de bultos, coños peludos con olor a pescado muerto, tetas  llenas de venas verdes, máscaras, granulados, con la foto del niño de comunión a la derecha del pene ridículo de su padre, gente patética que manda fotos patéticas a revistas patéticas para que las vean gente aburrida y confundida. Eso me inspiraban las poses grotescas y baratas de Enferma en busca de chulo, poniendo morritos, acariciando el vaso de tubo…en la oscuridad del pub podía ser cualquier vieja prostituta ajada y triste, y en cierta parte lo es, una anciana treintañera con manías de anciana, tos de anciana, risa de anciana, enfermedades de anciana, olor de anciana enferma, menopausia de anciana beata…es un insulto al paso del tiempo, una vomitiva demostración de cómo desperdiciarlo y sonreír tontamente al conseguirlo.

Y yo no soy nadie para juzgarle, lo sé y también sé que alguien lo pensara también al leer lo que escribo…yo no soy nadie para juzgar, así que no penséis que estoy juzgando, no, me limito a odiar, a vomitar mi asco, a dar mi opinión…simplemente mi mente reacciona al revivir esto. Si tomas un plato de lentejas y dices que no te gustan no estas juzgándolas, simplemente no te gustan… ¿me explico?...bah, me la suda si me explico…pensad que soy un pobretón que juzga a los demás, o no lo penséis…si lo pensáis me estaréis juzgando a mí.

Salir con Enferma  era como aquella canción de Extremoduro que decía "…o nos dejáis jugar o sus rompemos la baraja", le daba igual  que saliéramos con gente que ella no conocía,  que nos hubiéramos apuntado a salir con un grupo que ya tenía un plan…oh no, eso no valía una mierda porque ella era el centro, era la reina rata, la más sucia dictadora que haya mandado en sitio alguno; si el resto decidía no ir donde ella quería, o ver la película que ella quería ver, se iba y ya está.

Una de esas noches en las que salíamos solamente los cuatro, en el garito ese, Josito le dijo a mi chica que se viniera a vivir a Madrid, y nada más oírlo me pareció la idea de la década, sino la del siglo, así que me uní a Josito en la presión…para ser sinceros hay que decir que tampoco hizo falta presionar mucho, mi chica sonreía como fumada y movía la cabecita de lado a lado, sopesando…Josito me sonrió…la semilla estaba echada. Lo jodido era que había que regarla por Messenger.

Como anécdota descriptiva hasta la definición comentar que esa misma noche terminó cuando Enferma bajó al servicio del pub y subió tambaleándose, balbuceando y con restos de vómito (sí, Josito sigue abriendo la puerta del salón, ya que hablamos de vómito) en camisa y falda.

Ah, y cuando volvimos a la casa se arrodilló delante de la televisión y pasó una y otra vez una escena de "Moulin Rouge" expulsando lágrimas y moco… ¿por cuál de sus líos lloraba? ni ella lo sabía… ¿Madurez a los 29?...mmm…esto

…¿es que tengo que contestar a eso?

En el trabajo llegó al servicio Johnny Wellcome, un ejemplar que sigue día a día, perpetuo hasta la desesperación, trabajando conmigo. Le llamaremos Wellcome  para abreviar.

Wellcome tiene 63 años, es un viejo estirado, pedante y con muy mala idea. Es curioso, físicamente es el Sr. Burns de los Simpsons, incluso se frota las manos como él, y su personalidad es la de Ned Flanders si le añadimos un poco de la obsesión sexual de Krusty y el engolamiento del director Skinner…ahora que lo pienso, si no veis los Simpsons no sabéis lo que acabo de decir.

Bueno, pues a ver los Simpsons, que tal como está la tele desperdiciar la calidad es un delito.

El asunto es que Wellcome es un pobre hombre, como decía un colega mío del instituto "es un viejo asqueroso al que solo quiere la muerte", él lo decía hablando del profesor de filosofía (que se suicidó ese mismo año en la bañera) pero se puede aplicar a Wellcome. Se podía haber jubilado hace tiempo si hubiera querido, más cuando en el trabajo anterior a este ganaba mucho más y había estado más de 15 años en él, así que como las pensiones se calculan según los 15 últimos años cotizados está perdiendo dinero de pensión a costa de joder al prójimo.

Es el típico pelota, trepa, comepollas lameculos de mierda; hay muchos como él, pero coño, la mayoría son así porque quieren subir en su empresa, y pisar a los demás les parece un mero daño colateral, pero es que este subnormal está a punto de jubilarse, ya no va a ser jefe ni jefecillo ni nada, así que es todo lo que es  por gusto, y eso le hace especialmente patético y desgraciado.

El colega es un iluminado de la vida, tiene a casi todo el edificio hasta la polla de él y, como buen gilipollas,  él está convencido de que es amigo de todo el edificio. Es cachondo cuando me dice "qué maja es Sara, da gusto hablar con ella, siempre que puedo subo a verla porque charlamos un poco de nuestras cosas" mientras la tal Sara me está diciendo por teléfono "que asco el viejo ese, a ver si lo entretenéis con algo que bastante puteada estoy aquí para tener que aguantar que venga a hablarme"…pues cambia Sara por cualquier nombre de los que curran aquí y el rollo es el mismo.

Hay excepciones, claro, porque hay gente pelota y despreciable y claro, entre ellos se entienden. También le aprecian los jefecillos hijos de la gran puta, esos yuppies clónicos de los que hablé en su momento, y le aprecian porque para ellos un mayordomo canoso que les halague y les coma el prepucio es como una garrafa de sangre para un vampiro. Y es que está muy claro que siempre hay un roto para un descosido, si existen enanos acomplejados con empresas que necesitan a escoria complaciente que les alabe es porque hay escoria complaciente que se siente realizada alabando a enanos acomplejados con empresa…y es que la vida es un juego de espejos, a ver si alguien los rompe de una puta vez.

Desde aquí mis peores deseos para Wellcome, que se vaya a tomar por culo ya; diría que se muera, pero es que en el infierno tampoco me han hecho nada para putearles de esa manera.

Chirría la puerta del salón, Josito nota la sangre bombeando BUM BUM en las venas de su cuello, en el salón no hay nada, está negro, ha desaparecido y el silencio late BUM BUM y Josito no se atreve a dar un paso porque piensa que caerá al vacío en el que estaba el salón. Enferma se ha llevado el salón, ha vomitado en la bañera y ha huido a ensuciar otros planetas y Josito golpea la pared BUM BUM y suelta aire hasta sentirse como un globo deshinchado, sin sangre que golpee nada porque Josito se deja llevar; a Josito le puede la rabia, el frío y el olor a vómito, cierra los ojos y se hunde en las tinieblas, en la nada más absoluta en la que antes existía un salón.

Josito aprieta los dientes, los puños, se tensa…pero no cae, sigue con los pies en la tierra, el pasillo es como un póster colgado en la oscuridad.

Josito se gira con fuerza. Ha creído oír un gemido ronco.

Capítulo XXI

Publicado en Mis memorias:Keyser´s years el 6 de Octubre, 2005, 0:01 por Tankian

XXI. Slugs, bañera viscosa

Principios de 2004, madrugada gélida en Madrid, en la calle los basureros despiden columnas de vapor de sus bocas como si fueran locomotoras fosforescentes, van en el último  camión de la noche, observan con los ojos enrojecidos cómo se aclara el cielo al final de la avenida.

La ciudad se despereza con las persianas metálicas de los bares y panaderías, algunos pájaros de pulmones chamuscados pitan lo mejor que pueden.

A estas horas los pasos suenan más en las aceras, como con eco, y el calorcillo de los bares es un oasis de calor en un panorama congelado y sin mantas que tapen.

 

Una manta se agita, un gemido de fastidio y una tos, la manta  se arruga y debajo está Josito, apaga la alarma de un manotazo, con los ojos cerrados; pone los dedos de los pies en el suelo y tantea en busca de las pantuflas…ah, está frío, joder, y las pantuflas…le entran ganas de volver a acostarse, desaparecer cosido a la manta, que le den por culo a las chanclas, al suelo frío, al examen de la ECAM y a todo lo que se menee.

Nada, para eso está en Madrid, para que le acepten en la escuela, así que gruñendo se agacha y coge las chanclas, que han llegado muy lejos debajo de la cama, adónde coño crees que vais, cabronas.

Se levanta con las manos en las rodillas, como los viejos, se estira hasta que casi toca el techo con la punta de los dedos y comienza a despertarse. Sonríe mirando los posters de películas que tiene pegados en la habitación, la intuición le dice que va a pasar las pruebas y acabará viviendo como guionista en Madrid, fuera de las islas, que para pasar temporadas vale, pero aquí, en Madrid, se parte el bacalao.

Una ducha, un cigarrito con un café y una ducha, con eso todo niquelao, a la escuela fresco como una rosa y a triunfar.

Sale al pasillo, Enferma no ha vuelto, su habitación está abierta y la persiana levantada. Se habrá quedado en casa de algún buitre; la verdad es que hace días que no se siente cómodo en la casa, al principio muy bien, aunque había visto detalles que apuntaban a problemas emocionales, mínimo.

Antes salían juntos, Enferma se pasaba las noches rebuznando por cualquier tío que se cruzara con su mirada, Josito lo veía en plan divertido, comentaban cosas   sobre los maromos, bailoteaban y bebían, sobre todo Enferma bebía hasta ponerse mala; las primeras veces Josito pensó que era casualidad, pero acabó viendo que ella lo hacía así para llamar la atención, le gustaba emborracharse hasta ponerse mal y así poder ser sobada y chupeteada por los restos que quedaran en el garito…super divertido, al día siguiente dormía hasta que se hacía de noche y se reía hablando de lo mala que se puso y justificaba los rolletes echándole la culpa al garrafón.

Pero llegó el día, Josito estaba en casa, y yo con él; el plan era ver unas pelis y salir un rato cuando llegara Enferma, que estaba en el trabajo. Pero antes hay que retroceder un poco más, tres días.

 

Como Enferma y Josito tenían casa mi chica y yo dimos por concluida la etapa pensionera y solíamos dormir en su casa los fines de semana que ella venía de Palma.

Era viernes y recogí a mi novia en Barajas, se quedaba hasta el domingo por la tarde; lo de siempre, besitos en la terminal después de esperar un mundo, y es que mi novia tenía un talento inexplicable para salir siempre la última por la terminal. Supongo que al ser tan educada se pasa un rato sonriendo y diciendo “pase…pase...usted primero…”.

Llegamos a la casa sobre las 14 o 15 y Enferma y Josito estaban durmiendo, ella con su preciada pinta de yonki zombie hija de la gran puta (es que es recordarlo para escribirlo y me hierve la sangre); nos habló en ese tono murmurador y arrastrado que usaba para que se le prestara atención y se le preguntara qué estaba diciendo.

El caso es que habían salido la noche anterior y le habían robado la cazadora de putón y el móvil, el inmenso trauma le había impedido denunciar en alguna comisaría y le había impactado tanto que no había ido a trabajar aquella mañana, tanto que no había llamado al trabajo para al menos dar alguna excusa…le dijimos que cómo se le ocurría no llamar, por no decir salir hasta por la mañana teniendo que ir al curro, más cuando lo había hecho varias veces y sus jefes le habían visto sus pintas de puta borracha balbuceante, y eso trabajando como secretaria recepcionista no queda muy bien. Ella es tan fantasiosa y zumbada que hablaba de cómo le querían en su trabajo, cómo le apoyaban en sus depresiones simuladas, sus borracheras y ojeras.

Claro, sus jefes le apoyaban tanto que mientras le convencíamos para que llamara aparecieron en la puerta de su casa; festival Enfermo, se puso a gesticular riendo como una lobotomizada, pero riendo con la onomatopeya “ji ji ji ji” tal como suena, con los ojos hacia arriba y los pelos tapándole la cara…ahggg, joder, me da más asco del que pensaba visualizar esas escenas para describirlas. Sus jefes estaban en la puerta de su casa, sus jefes en persona golpeaban la puerta con sus nudillos de jefes…y ella se reía como una babosa, y para dejar claro de qué iba nos dijo que contestáramos nosotros, que ella no estaba, que…obviamente nos hicimos los sordos y tuvo que salir ella.

Al volver al saló sonreía pavoneándose porque habían venido a verla por si le pasaba algo <<jo,fíjate que detallazo, estaban preocupados por mí, hasta han llamado a mi madre…que soles>>…

 

…y los  soles le quemaron, vuelta y vuelta.

Josito y yo estábamos decidiendo qué peli ver, yo con el revoltijo gástrico típico del día siguiente a que mi chica se iba. Apareció Enferma radiante, como si le hubiera tocado la quiniela, soltando ji jis como pétalos de rosa a su paso.

Le habían despedido, ya se habían hartado de su actitud irresponsable, sus resacas, sus cambios de humor repentinos, sus pintas de zorra, sus fantasías repetitivas, manías, obsesiones…la habían aguantado bastante, así que después de la visita del viernes habían preparado todo y al llegar el lunes le dieron los buenos días con el despido y el finiquito de la mano.

Se reía, y le apetecía salir esa noche para “celebrarlo”,…Josito me miraba y reía incrédulo, su mandíbula caída me preguntaba si aquello era lógico; claro, él compartía piso con ella, ella se había quedado sin trabajo, él tenía lo justo para cada mes, no podía afrontar más gastos…en esos momentos a uno le gustaría gritar y agarrar por el cuello al otro <<¡¡¡hija de la gran putaaa, vete ahora mismo a por un trabajo, no vuelvas sin un puto contrato firmado, subnormal!!!”.

Pasaron más de tres meses y las trescientas y pico mil del finiquito ya habían desaparecido en el primero, se habían fundido en fiestas, tanto que tuvo que pedirle dinero a un ex novio, pagó el alquiler y el resto se lo fundió en caprichitos…y es que cuando se quedaba sin dinero no pedía para lo básico, de eso nada. Un día en el que ya vivía con ella, a finales de mes, me dijo que se había quedado sin nada y no había cobrado (cobraba bastante más que yo y yo tenía aun más de 200 euros del sueldo, y no soy un ermitaño), le pregunté si necesitaba algo, era un miércoles y ella cobraba el viernes, así que pensaba dejarle 20 € que para dos días sobraba, porque comida había y ella tenia metrobus, así que más gastos no tenía…pues no, ella quería por lo menos 50 y es que…atención…le apetecía ir al cine. Sin comentarios.

 

Así que dejamos el flashback y volvemos con Josito al pasillo, a la mañana fría, la habitación vacía y abierta, las ganas de ducharse y entrar en la escuela.

Coge el albornoz, lo cuelga de un brazo y se dirige al cuarto de baño bostezando, la puerta del baño esta pegada a la del salón, abre la del baño, da un paso, gira la cabeza, la puerta del salón está cerrada, él la dejó abierta al acostarse…deja el albornoz encima del retrete, descorre la cortina de la ducha y entonces suena por megafonía la música de psicosis ÑIIIIIII ÑIIIIII ÑIIIIIIII ÑIIIIII y el zoom de los ojos de Josito enloqueció, todo adelante, todo atrás, adelante,atrás…resopló y enfocó en la bañera, y estaba todo salpicado de vómito, vómito reseco, amarillento, con costras oscuras, la bañera estaba vomitada, alguien había vaciado sus tripas ahí, donde la gente se duchaba, había potado en la ducha, y no lo  había quitado.

Ella estaba en el salón, Josito la oía, el estupor había afinado sus sentidos, ahora sabía que la había oído desde que se había despertado…incluso ella le había despertado con sus ji ji ji ji ji roncos y borrachos.

Giró sobre sus talones, el vómito apestaba, puso la mano ene l pomo de la puerta del salón.

Tomó aire y abrió.

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