12 de Diciembre, 2005


Capítulo XXXIX

Publicado en Mis memorias:Keyser´s years el 12 de Diciembre, 2005, 22:25 por Tankian

XXXIX. Marga la puerca.           

Los dos primeros meses han ido bien, Marga trabaja y yo también, así que solamente nos vemos por la noche si es que yo libro, vemos películas, cenamos pollo grasiento al horno o ensalada de pasta cuando Marga quiere hacer la cena, son los dos platos que sabe hacer y así le dice a la gente que es como mi mami, que me cuida, me hace la cena y cosas así.

La mayoría de las veces acepto la cena sin ganas porque me empieza a sentar mal el olor aceitoso del pollo o la pasta de la ensalada, elástica como chicle. Acepto porque me sabe mal rechazar algo que hacen para mí, me suele pasar y la gente que lo sabe lo ha aprovechado a veces para putearme; me dan cosas, me hacen cosas, me dicen cosas…que saben que me joden y que no voy a llevar la contraria por mi ridículo sentido de gratitud.

Me cansé pronto de salir con ella porque siempre es lo mismo y ya siento repugnancia, cada noche se viste de estrella porno toxicómana, de chupona ajada y estrambótica, se emborracha y coquetea con todos los que pasan cerca, la mayoría pone cara de susto y me miran con incredulidad; en algunas ocasiones me preguntan si siempre es así mi amiga, al principio les contestaba que sí riéndome con ese rollo que se supone que hay que tener en los garitos de noche, como si todos fuéramos unos cachondos y perteneciéramos a la misma raza de fiesteros superguays. Más tarde acabé diciendo que no era mi amiga, que no sabía quién era.

Empecé a quedar con la gente sin contar con ella, y la verdad es que tampoco es algo malo, lo raro es tener que decirle siempre adónde voy y con quién por si quiere apuntarse.

Esta mañana me he pegado un hostión, me he golpeado con la frente contra el borde de la bañera, me duele hasta el cuello. Me he levantado con tiempo para ducharme antes de entrar al curro, hoy curro de tarde, he ido corriendo al baño y al entrar me he llevado por delante el calentador, que estaba encendido y en medio de la entrada. Le he metido una patada al puto calentador, en la bañera hay pelos y las botellas de gel y champú están abiertas y una se ha caído de la estantería al plato de la ducha y un charco rosa sale de la boca como si estuviera babeando. Decido no ducharme, supongo que al volver por la noche estará todo arreglado.

Error. Vuelvo a las 23:40 y miro el aseo antes de entrar al salón, como soy precavido no vuelvo a tropezarme con el calentador, que sigue donde estaba, apagado porque yo lo apagué, las botellas igual de destapadas, el charco rosa se ha alargado y los pelos vagan en la superficie como peces muertos. Me miro al espejo, pongo cara de enfado, me siento satisfecho, no logro quitármela, sonrío y parezco Hannibal Lector.

Abro la puerta del salón, está lleno de humo, Marga esta acurrucada como siempre en el sillón, pegada a la tele, tiene gafas pero no le gusta usarlas y se pega a la televisión entrecerrando los ojos; suele hacerlo más exagerado cuando hay visita, si no le dicen nada llama la atención como sea, carraspeando o directamente diciendo “jo, no veo nada, no sé quien es ese” , entonces quien sea le pregunta que por qué no se pone gafas, y ella casi salta de satisfacción y dice “si ya tengo pero no me gusta ponérmelas, ji ji ji (literalmente)” y se queda mirando y haciendo ji jis mientras la gente le rebate sus tonterías. En esos momentos se siente la reina de los mares, presumiendo de sus miserias, de sus manías enfermizas, su autoindulgencia obsesiva.

Me mira con los párpados caídos, le falta la jeringuilla colgando del brazo, en el cenicero cigarrillos apagados a medias, debajo de la mesa dos colillas, en la mesa cenizas que obviamente tendré que recoger yo. Cuando tiene esa cara se supone que está de malas, también presume de esos, de sus cambios de humor repentinos y radicales, la bipolaridad hecha virtud.

Mientras me quito los zapatos le hablo, ella fuma encorvada, tosiendo como una puta vieja moribunda:

-¿Tú te has duchado esta mañana?

-Sí-Tos, tos…tos y carraspeo- ¿por?

-Porque me he comido la bañera porque te has dejado el calentador encendido y en medio de la puerta…y menos mal que no me he quemado porque estaba encendido, y si te has duchado antes de irte al trabajo ha estado encendido más de cuatro horas-

-Ay, vaya, se me he pasado totalmente, iba con prisa- sigue fumando e intenta su sonrisa de niña buena pillada en un fallo, le sale una mueca de quinqui desdentada

-Y los pelos de la bañera, y el champú caído, los botes destapados…-ella frunce el ceño

-Joder ya, que iba con prisa, que pesado eres

-Lo que tu quieras, pero me he pegado una hostia y el baño está enguarrado por ti y me pones la excusa de las prisas, pero son casi las doce de la noche, has llegado aquí hace como cuatro horas y el baño está igual que cuando me fui

-No he ido al baño

-Pues espero que vayas antes de dormirte porque yo no voy a recogerlo

-Yo haré lo mismo cuando te dejes algo en medio

-Eso espero

He cerrado la puerta del salón y me he acostado, me ha costado dormirme al imaginarme la escena si le hubiera hablado como realmente quería, pero al final siempre me corto, no lo entiendo, a lo mejor es que temo ser duro con ella y que se suicide, sería una carga incómoda, supongo.

Al levantarme estaba recogido el baño, en el salón las colillas siguen el  suelo, el cenicero hasta arriba y la mesa y el sillón lleno de cenizas; la lámpara de pie no está apagada del todo, en Endesa tendrán una foto de la cerda esta, clientes así hacen grandes empresas. Recojo las cenizas y las colillas, en la cocina un plato, un tupper y un tenedor sin fregar, en el tupper restos de una ensalada de pasta. Una sartén en la vitrocerámica llena de aceite con la superficie cuajada, huele a sucio. Ayer me fui sin ducharme y hoy me voy sin comer, se me ha revuelto el estómago.

Llevo tres meses aquí y ya empiezo a hundirme cada vez que vuelvo a casa y veo luz en la ventana del salón. Mal vamos.