relatos

algún editor en la sala?

NADA

Publicado en relatos el 2 de Diciembre, 2005, 23:49 por Tankian

La niebla, lame la ventanilla, la niebla, mordisquea el asfalto, la niebla, lame  mis párpados. Mis párpados, se cierran, mis párpados, tiemblan, mis párpados, escuecen. Es tarde, ya no miro el reloj, no siento el reloj, no siento la muñeca, no siento el brazo, no me siento, me aburro a mí mismo. Hace miles de años que dejé de gustarme, me convertí en esto, en la rutina, la monotonía de un coche ronroneando en curvas nebulosas, un conductor de vista cansada, perenne, adormilado, gobernado, sin ganas de sentir angustia, angustiado y muerto por dentro.

Todo empezó en el umbral de un millón de glaciaciones  en  sepia, no recuerdo el año, el siglo…sé que yo existía, era un bicho más, un ratón atolondrado, encerrado en un pasillo, en  un lado el trabajo, en el otro mi casa, en medio nada, la nada más absoluta de la que no se puede decir, literalmente, nada. Yo volvía del trabajo, la calefacción del coche, la radio, el mullido asiento…todo me mentía y hacía más cómodo el pasillo, una maniobra de distracción, unas pinzas baratas para nadar en un pantano de excrementos humeantes.

Era mi aniversario, varios años casado, una vida de fotografías con capa brillante, una polaroid gigante seguía escupiendo mi vida, se aclaraban mis vivencias y yo no me paraba a pensar en ellas…por que no tenía tiempo; tiempo, no recuerdo lo que significaba, no sé si estaba compuesto por segundos, granos de arroz o escupitajos, quiero que me regalen una bolsa de tiempo, una grande, para quemarlo y calentarme en el interior de este coche susurrante, con algo de suerte prenderá mi pelo y me quemaré entre la niebla y este coche seguirá comiendo curvas conducido por mis cenizas, por los siglos los siglos, amén.

Llegaba tarde a nuestra cena y corrí, corrí mucho para tanta niebla y al acabar un anuncio en la radio sonó el estampido, pensé que era un efecto de sonido y bajé el volumen y mire hacia delante y me quedé con la mano en la ruedecita la radio. Aquella mujer me miraba a través de la luna delantera, era una pegatina humana, tenía la boca muy abierta y gritaba, llenó el cristal de vaho y sangre. Frené, desapareció y escuché el sonido de su cuerpo contra el suelo, me quité el cinturón e, incomprensiblemente, apagué la radio para no gastar, quité las llaves del contacto y me bajé con la imagen de su cara en el cristal, cuando puse un pie en la carretera ya estaba perdidamente enamorado de esa mujer, de su boca abierta, de su vaho, del sonido de su cuerpo al rodar por el capó, su fragilidad…bajé nervioso como un chico en su primer baile, recuerdo que me alisé el pelo con la palma de la mano mirándome en el retrovisor, me froté los dientes con un dedo y sonreí y me asusté porque mi sonrisa estaba loca y mis dientes brillaban en la niebla, mis ojos estaban lejos, no me ví claramente, podía no estar y no me habría dado cuenta.

Estaba tirada delante del coche, una forma llena de curvas, una araña de 4 patas, expectante, hermosa…me apresuré improvisando una disculpa ingenua, metí la llave en el contacte, giré y encendí los faros. Ahora la veía, tal como era, tumbada en la niebla, las virutas grises se empujaban unas a otras, la besaban, le hacían el amor, le susurraban, todas a la vez, y ella me miraba a mí, labios ligeramente separados y temblorosos, sus piernas largas desparramadas y ennegrecidas, un zapato colgando de los dedos, el tacón roto a los pie de una rueda, un brazo debajo de su cuerpo y el otro alzado, la mano abierta y tensa, buscándome, anhelante..el vestido estaba levantado un poco y vi sus bragas, blancas, salpicadas de sangre, le bajé el vestido para taparle y le miré, cogí su mano y ella lloraba. Besé sus dedos con cuidado para no dañarle y ella lloraba con la boca sangrante casi desdentada, lloraba haciendo BAAA BAAA, pegando sus labios, y le limpié los mocos, le sonreí y le besé, mi lengua sabía a sangre y exploré sus encías desgarradas para calmarle y ella empezó a temblar y me separé y me habló, pegué mi oído a sus labios y dijo "Nada".

Oí un motor cercano y monté en el coche, cuando arranqué ella estaba muerta y yo no podía hacer nada, me sequé las lágrimas enamoradas con la manga de la chaqueta y huí, nadie habría entendido nuestra loca historia de amor, quedaría entre nosotros.

Llegué a casa, me miré en el retrovisor y ya no lloraba, me bajé del coche pensando en mi mujer, la veía con la cabeza de mi dama del asfalto, por mucho que me esforcé mientras me acercaba a la puerta la cabeza se transformaba y era ella con el cuerpo de mi mujer, con las piernas y los brazos sanos. Me tragué un nudo de dolor y metí las manos en el bolsillo. Las llaves no estaban, las había dejado en el coche, me giré y el coche no estaba, di un paso y el parque no estaba, se había ido con los niños jugando dentro, otro paso y el cielo no estaba, me di la vuelta y mi casa no estaba, mi mujer se había ido, miré al suelo y yo flotaba en niebla, y la niebla me empujó y ya no me vi las piernas, la niebla me golpeó y me senté en ella.

Y sigo sentado, invisible, enamorado, sin nada, en la radio la niebla me cuenta historias de miedo, de amores perdidos, quiero llorar y no me encuentro los ojos, miro alrededor y todo es niebla. El coche ronronea, mi corazón muerto no late, yo sigo aquí, pensando, sufriendo, tragándome los gritos sin agua.

Termina la historia de la radio, publicidad, el impacto, su cara, dibujo un corazón deforme en el vaho.

Bajo del coche, la niebla me aprieta, los focos están encendidos, ando con nerviosismo, como la primera vez.

Me duele seguir…debo besarle.

Cuasi mini relato:SERVICIO A DOMICILIO

Publicado en relatos el 5 de Noviembre, 2005, 8:47 por Tankian

Suena el timbre. Ya era hora. Abre el hombre, la mujer se abrocha la bata, el niño sigue mirando la televisión.

-Hola, ¿qué tal?

Entra el técnico del teléfono, viene a instalar la línea. Es alto, muy alto y está en los huesos. Saluda a la mujer inclinando la cabeza y sonríe al niño. El niño le mira y aparta la mirada, no le gusta. Ciertamente el niño tiene buena intuición, y tiene 6 años.

-Ya pensábamos que no venía…es tarde-dice la mujer, retira la mesita para dejar libre el cajetín.

-Sí-dice el técnico, y se agacha ante el cajetín, saca unos cables y un aparato, parece un medidor.

A los 8 minutos se levanta, se sacude las manos y se despide. El hombre le abre y cierra la puerta cuando el técnico comienza a bajar por las escaleras.

-Ha sido rápido

-Sí

El niño se levanta de un salto y coge el teléfono, lo descuelga escucha y aprieta los botones, vuelve a escuchar

-Mamá, no se oye

-A ver, dame-la mujer escucha, cuelga y descuelga, vuelve a escuchar-joder, se ha ido sin probarlo, no va

El hombre abre la puerta y se dispone a bajar corriendo cuando suena el telefonillo; como está al lado de la puerta él mismo lo coge:

-Sí

-Hola, acabo de salir ahora mismo, le he puesto la línea

-Ah, menos mal…es que no funciona

-Ya

El hombre mira a la mujer, sonríe extrañado

-¿Cómo?, se supone que lo había venido precisamente para que funcionara

-No

-¿No?

-No

-Joder ¡entonces ha venido a hacer el paripé, por lo que se ve!

-No, he subido para instalarle un explosivo-sonríe, la sonrisa se oye como un huevo friéndose

La mujer agarra un brazo del hombre, este alza la palma de la mano.

-¿Qué dice?

-Nada, está muy…

Explosión, el niño es el que recibe el impacto de calor primero, cuando los bomberos llegaron vieron que el mando de la tele se le había fusionado a la mano. La mujer y el hombre reventaron contra la pared.

El hombre alto dejó el cuerpo del técnico en el vertedero y se quedó dormido en la furgoneta. Mañana será otro día, la lista de trabajos es grande, todavía hay que satisfacer a muchos clientes. Quedan tres explosivos, pero el cuchillo se puede usar muchas veces

Las voces by Javi

Publicado en relatos el 3 de Octubre, 2005, 1:12 por Tankian
Lo único que he puesto yo ha sido el título, el relato es de Javi, de paso os recomiendo visitar Cinematon, su blog cinéfilo, que está gupa y si no entrais se desanima el cabroncete y no escribe. Esto lo ha escrito como comentario sobre mi particular desahogo gore, llamada Baja voluntaria y está bien, asi que na, a leerlo.

Querido Tankian:

El otro dia entre en una empresa y senti que la locura se apoderaba de mi, entonces cogi una veretta de nueve milimetros que suelo llevar encima y empece a descargar el cargador sobre el pecho de la encargada de recursos humanos y me senti libre. Aprovechando que estaba ahi tirada con cara de puta insatisfecha, tercie para follarmela analmente y pegarla puñetazos hasta que sangro por la boca. Una vez penetrada analmente procedi a meterle mi miembro todavia erecto en la boca hasta que mi semen y su sangre fueron uno.
Despues del tremendo gustazo que me pegue aproveche y corte a su secretaria con un cuchillo, poco a poco y muy despacio hasta que se fue desangrando. La cara de panico e impotencia que ponia la muy guarra hizo que me excitara nuevamente y aproveche para introducirla la navaja por su coño, desgarandola por dentro y gozando como jamas lo habia hecho.
Cuando termine la faena y salia del edificio "tome prestada" una estatua muy pequeña de marmol puro yempece a golpear a la recepcionista, rompiendola casi todos los huesos de su cuerpo. La pobre hija de puta me miraba con excepticismo y me fije que tenia familia e hijos, y pense que les habia hecho un favor tremendo cargandome a esa desgraciada.
En la puerta corrediza del edificio tope con un estirado de mierda que me miro de arriba a abajo, yo sin mediar palabra le atize un cabezazo y una patada en los huevos, lo lleve a la salida de incendios y lo deje ahi tirado. Sali un instante a por una lata de gasolina que llevaba en la moto y cuando regrese se la rocie por encima, el cerdo supilcaba y gemia rogando que no lo hiciera, yo le meti una patada en la boca y para que no viera lo que se le avecinaba encima le meti los dedos gordos de las manos en las cuencas de sus ojos dejando al bastardo totalmente ciego. Me encendi un cigarro y lo deje caer y..... barbacoa, un hijo de puta menos
Y ya esta, sacie mi sed, la verdad es que se lo merecian, desde el primer momento que entre por lapuerta supe que se lo merecian, esas boces me decian esos bastardos con sus vidas perfectas, sus trajes perfectos, el trato que tienen hacia a ti de superioridad, no lo puedes consentir, debes matarlos a todos, se lo merecen deben morir.
Esas voces tenian razon......

Salu2

Baja voluntaria

Publicado en relatos el 29 de Septiembre, 2005, 0:13 por Tankian

De:tankjan77@jotmeil.com

A: fcoalv@yaju.es

 

QUERIDO FRAN:

Hoy he matado a un niño, y me ha gustado, le he abierto los ojos con los dedos y le he llenado la cavidad ocular de huevos de culebra. Me gusta que las culebras resplandezcan entre sus párpados, es como si le brillara la mirada, que cuando le he matado a perdido humedad, es como si la córnea estuviera forrada de forro para libros.

Adoro provocar a los perros, a los grandes y babosos, les golpeo en el hocico, primero despacio, apenas con la punta de los dedos, como jugando; cuando el perro agita la cola y parece sonreír comienzo a darle puñetazos con todas mis fuerzas, y cada vez que chillan con sus IIIIII IIIIIIII!!! Desesperados les pateo las costillas. Al San Bernardo de hoy le he clavado un cuchillo entre las orejas y se ha muerto con la boca muy abierta, el morro arrugado, con la lengua como un condón medio lleno y la punta del cuchillo brillando un poquito. Después de hacerle una foto lo he puesto encima del cadáver del niño…ha sido divertidísimo tío, parecía que el perro estuviera sodomizando al mocoso, no he podido resistirlo y  les hecho unas fotos que pienso ampliar, en una he pillado un hilillo de babas sanguinolentas que unían al perro y al niño, joder, el hilillo brilla con el flash, es como si se intercambiaran las almas.

Sé que suena peliculero tío, pero eso es porque no lo has vivido, pero ya verás las fotos tronco, así a lo mejor te animas para la próxima, porque yo pienso repetir, joder que si voy a repetir, mil veces..no no, mil millones, hasta que se me caigan las manos de tanto apuñalar y los dientes de arrancar pezones helados.

Pero bueno, me estoy desviando, aún he hecho más, ya que me he decidido lo he bordado; cuando estaba haciendo la foto del hilillo al perro y al niño he oído que entraban la mujer y la hija…bufff tío, me he empalmado ante las infinitas posibilidades que se me presentaban. ¿Tú sabes que desesperación saber que tienes delante unos regalos perfectos con los que puedes hacer muchas cosas, pero no tienes tiempo para todo porque los regalos no son tuyos, o porque se romperán?...joder, no lo sabes, pero el caso es que me he puesto a llorar de emoción, he notado las putas mariposas esas en las tripas, como cuando me follé a la primera chica, la emoción tío, que me ha superado.

He salido a recibirles al salón, a la hija le he metido con los nudillos en la sien, el brazo me ha sonado como en las películas de Bruce Lee FFFFIIIIIUUUUU, como un palo cortando el viento, como una espada, y la chica ha temblado un poco, como bailando de guays, y luego se ha caído y yo la he atado a los barrotes de la escalera y le he metido los gayumbos meados de su hermano en la boca y se la he pegado con silicona.

La madre se ha quedado como loca, como colocada, con las venas del cuello hinchadas, resoplando, roja como un borrachazo, dando saltitos…y no ha gritado, y coño, en parte me ha decepcionado, pero le he dicho que como gritara la mataba, me ha molado decir eso, y la zorra se ha callado. Por si acaso gritaba le he metido el puño en la boca y me la he tirado, pero nada tío, porque estaba burrísimo y en menos de un minuto ya me había corrido. Ahogándola la he llevado hasta la cocina para que viera el mogollón de su hijito, las culebras y el chucho…ha vomitado y me ha bañado el puño de vómito, le he metido una hostia en el estómago, la he  tumbado boca abajo encima del perro, que se ha tirado un pedo por la presión, y eso que está muerto; he acribillado a puñaladas la espalda de la mujer y se ha muerto llorando, le ha pringado la cabeza al perro.

La chica estaba potable, pero me acababa de correr y no me apetecía follármela, ahora me arrepiento un poco porque me habría gustado petarle el culo, pero es que llevaba ya más de una hora en la casa. La he despertado a guantazos, ha intentado gritar, se ha puesto feísima del miedo, y le salía un poco de sangre de los labios, le he metido cabezazos, le he golpeado con la tranca riéndome, y aún me estoy riendo. Bueno, lo que he hecho ha sido arrancarle un ojo y luego le he roto varias patas de sillas del salón en la cabeza hasta que se le ha quedado el pelo pastoso de la sangre, pero seguía gimiendo. La he cogido en brazos y la he llevado a la cocina, por el camino le iba dando besitos en la nariz, como si fuera un bebé. La he dejado encima de su madre y ya está. Cuando me he ido seguía gimiendo.

Vale que se me ha ido la cabeza, vale que estoy zumbado, tú me lo has dicho muchas veces tronco, y sé que con la chota así no podías mantenerme en el curro, y que lo has hecho por mi bien tío, te lo agradezco. Por eso te lo cuento a ti el primero, para reconocerte que estoy loco, que tenías razón.

Bueno, también porque coño, siendo sinceros, me he cargado a tu mujer, tus hijos (tranquilo, la niña estaba gimiendo, no iba a ser todo malo) y tu perro, y creo que al menos te debía ser el primero en saberlo.

Afectuosamente, tu ex-empleado:

TANKIAN

El reflejo de mi hermano

Publicado en relatos el 25 de Agosto, 2005, 11:42 por Tankian

He escrito este relatillo esta noche en el curro, de camino a el mismo escuché en la radio que hablaban de fantasmas en hoteles famosos, cogí la idea de uno de ellos y pretendí hacer un relato que no fuera de fantasmas, aquneu en cierta manera puede serlo. Lo he escrito para mandarlo al concurso de La Razón, y no puede tener más de 400 palabras.

                                                        +++++++++++

Se cuenta que el fantasma de Marilyn Monroe vive en un espejo, concretamente en el de la habitación que solía usar en el hotel Roosevelt de Hollywood. Muchos empleados y huéspedes aseguran haber visto la imagen de la rubia observándoles desde el otro lado.

Desde que oí por primera vez esa historia, así como otras que hablan de los espejos como puertas entre dos mundos, desempolvé el espejo de mi hermano y lo colgué en mi habitación, encima del ordenador…ahora mismo estoy buscando a mi hermano detrás de mi reflejo. Mientras escribo me miro a los ojos y me quedo quieto, pero no veo nada nuevo.

Mi hermano estudiaba Bellas Artes en La Plata, y era feliz ante la idea de encontrarse con un hermano menor  a su edad, ya que sería como un segundo padre para mí. Una semana después de mi llegada al mundo tres coches derraparon en la puerta de casa, era la madrugada del 26 de octubre de 1976, policías enmascarados retuvieron a mi madre en la cama sujetándola con un pistola contra la sien, golpearon a mi padre y lo pusieron de rodillas, semidesnudo, en la acera; a mi hermano le vendaron los ojos y lo metieron en un coche agarrándole del pelo, él gritaba pero nadie asomaba en las ventanas, yo lloraba en la cuna.

Han pasado casi 29 años desde entonces, cuando mis padres se convencieron de que no les iban a decir dónde estaba mi hermano vinieron a España, y yo con ellos. Mi hermano siempre ha estado presente en casa, y lo sigue estando, ahora puede que en su espejo, que mantengo limpio con mimo y reverencias. He leído mucho sobre las torturas y asesinatos que tuvieron lugar en mi querida tierra bajo el amparo de Videla, y cuando leo sobre los pibitos de "la noche los lápices" y otros tantos, algunos de ellos amigos de mi hermano…los veo como muertos, sus fotos son fotos de niños zombies, en blanco y negro, o coloreadas, pero todos con la mirada vidriosa. Pero las fotos de mi hermano no, en ellas sus ojos viven. Beso el espejo al levantarme y al acostarme, siempre, y a veces le hablo, enjuagándome las lágrimas. Quizás él está haciendo lo mismo en este momento, mirando un espejo, buscando a su hermano pequeño.

Mi hermano no aparece en su espejo, quizás es porque no ha muerto.

Quizás.

Ojalá.

la insoportable demencia del celuloide

Publicado en relatos el 15 de Julio, 2005, 20:54 por Tankian
Mi habitación vibra, seguro, al principio era como si fuera una foto y alguien la agitara ante mí, luego el temblor era violento, los objetos dejan estelas desdibujadas y el zumbido es el de mil avispas alucinadas que chillan al unísono, y sus aguijones dibujan círculos blancos tras mis párpados, lo noto, es evidente. Mi habitación es un borrón azul y gris, ha sido agitada y la lámpara se ha fundido con las fotografías, que a su vez se han fundido con el espejo, todo ello se lo ha tragado el armario, que ha sido devorado por las paredes, sepultadas por el techo. Lo estoy viendo, no duermo, es real. Mi habitación se encoge, el crujido del papel cuando se arruga y se convierte en una bola de pliegues grisáceos. Mi habitación es una bola, y empieza a rebotar en un fondo de negrura absoluta, brinca por las esquinas de mi visión, cada vez mas pequeña, alejándose, ahora es un punto que se pierde en el abismo. YO estoy en el abismo, estoy de pie, no me veo, la fe que tengo en mi es lo único que me indica que existo en estos momentos, no tengo consciencia de ser, de estar en algún lado, quizá soy una esquina en el abismo, quizá soy una bola de papel rebotando contra la nada...quizá soy el abismo.
Noto calor en la nuca, no quema, pero no es agradable, me llevo la mano allí, puede que a millones de km, porque no se dónde está mi cuello, si es que tengo. Oigo un chasquido, su eco me sobresalta, me tiro al suelo y me tapo la cabeza con las manos justo cuando suena el disparo. Huelo la pólvora quemada y me encojo porque vuelvo a oir el chasquido...luego el silencio, es como si esuviera tumbado en una nube de electricidad estática, la quietud es tan pesada que me hormiguea el cuerpo, me parece escuchar el crepitar de descargas eléctricas, reacciones químicas que pueblan mi cuerpo.
Oigo pasos, una puerta que se cierra con un ligero gemido y los pasos que se acercan; levanto la cabeza y no veo nada, solo un resplandor débil anaranjado, me incorporó y Nicole Kidman se acerca por mi izquierda, la fuente del resplandor es la lámpara de gas que sostiene ante sus ojos con la mano derecha. La luz de la lámpara forma una especide huevo alrededor de Nicole, un aura naranja que flota y se desplaza en la oscuridad, es como un marco, pues la luz deja ver el suelo de madera que ella pisa y el papel de las paredes entre las que pasa. Y sus pasos son firmes y secos, su rostro inexpresivo y pétreo. Es una estatua con la luz en la mano, un rostro de mármol iluminado por una hoguera, la belleza que deambula por un pasillo que desaparece tras ella. Me mira, no dice nada, no mueve un músculo, se me acerca de frente, con determinación, cuando falta un metro para que me toque una puerta blanca aparece ante mí, no veo a Nicole, el picaporte se mueve con lentitud, llega hasta mí su respiración al otro lado y susurro "en esta casa no se abre una puerta si la anterior no se ha cerrado". Doy un paso atrás, la puerta se abre...
...no está Nicole, ni su luz, ni el pasillo, ni la negrura. Veo mi cuerpo, embutido en una gabardina que prácticamente tocal el suelo; estoy en un parking abarrotado de coches encabritados, los faros parpadean como ojos incrédulos, los motores son un bramido rabioso, algunos consiguen saltar hacia delante, otros parecen caballos con riendas tirantes e invisibles. Noto el agua que cae de los aspersores del techo, los focos parpadean, algunos se funden. No sé dónde estoy, oigo jadeos lejanos y golpes metálicos, siseos que cortaban el aire.
Camino unos pasos, subo un nivel del aparcamiento y veo a dos hombres luchando con espadas, uno es Christopher Lambert y el otro un tipo con gafas, mas mayor, al que no acabo de reconocer...cuando las espadas chocan dibujan chispas que se reflejan en los charcos de agua que pisotean. Me resguardo tras un pilar y veo como Lambert consigue desarmar al adversario, que murmura algo que se pierde entre el estrépito de coches, luces y agua; Lambert mira hacia donde estoy y me escondo jadeando, la espalda húmeda contra la columna, y oigo lo que dice ...there can be only one...la espada separa la cabeza del cuerpo el hombre de gafas, y todo se llena de luz, un estallido azul que obliga a cerrar los ojos, escucho las gaitas tronando y una voz que canta exasperada, un grito y la fuerza que me hace volar durante lo que parecen horas, hasta que me estrello contra algo y me quedo inmóvil, como muerto...
...una mano me levanta con fuerza y me deja caer en una silla que tiembla bajo mi peso. Alguien chilla, pero no le entiendo, me golpean y abro los ojos. Ante mi una mesa, y al otro lado Robert de Niro barbudo, ojos enrojecidos y el rostro contraído en una sonrisa demente. Me mira pero no me ve, se coloca el cañón de la pistola en la sien y murmura ...un solo disparo... entre dientes, aspira y aprieta el gatillo, la pistola cae sobre la mesa y la gente aplaude y grita, no ha sonado ningún disparo, y De Niro me mira emocionado, llorando, asiente con la cabeza y sus labios son una fina linea violácea.
La pistola está en mi mano, tiemblo y no quiero cogerla, pero mi cuerpo tiene vida propia, quiero gritar y salir de allí, pero veo como mi mano se eleva, el frío del cañon aplastando mi pelo; cierro los ojos y quiero despertar, la bala lanza bufidos y se carcajea, la oigo en el cargador, ansiosa por entrar en mi cabeza, quiere matarme, y no quiero morir, no quiero estar ahí, aprieto el gatillo y la bala sigue en el cargador, maldiciendo...oigo los aplausos y las risas, y sollozo mordiéndome los labios...
...siento la emoción, la gratitud me desborda y me llevo la mano al corazón, pues es de ellos, de mi público.
Todos estan en pie, las palmas enrojecidas, las gargantas afónicas, las caras sudorosas y emocionadas. Suspiro, miro a los bohemios a mis espaldas, todos emocionados, los aplausos son para ellos también. Las primeras filas de la platea son caras, reconozco algunas iluminadas por los focos, que nos unen, la misma luz nos alumbra a todos, a nosotros y a ellos. Mas allá de esas caras es una masa de aplausos y buenas vibraciones, siluetas agitadas, bocas como grandes oes negras que me devoran con aliento de triunfo, quisiera saltar sobre ellos, nadar entre sus palmas, zambullirme en sus vítores y dormir en el lecho de ese océano de gratitud.
Aferro el micrófono, mis nudillos blancos, las venas latentes en el dorso de la mano, en todo mi cuerpo, la sangre baila en hondanadas eléctricas, laten mis sienes , danzan mis ojos, lloran y mis poros devoran la fuerza. Carteles saltarines en el mar, trazos negros que se me escapan, los leo y los subrayo con perlas que resbalan de mi mirada, los releo y no siento nada, estoy fuera, en lo alto, lo observo todo como un cóndor de grandes alas, avizor azorado, alado de melodías, partitura anhelante.
Somos los campeones, ellos son los campeones, estamos ganando, todos y cada uno de nosotros, el teatro es una victoria, nuestra música es una guerra ganada, pero nunca, jamás, ni en mil años seremos un triunfo, seguro.
Y la voz sube desde mi epicentro, retumba dentro de mí, un manantial de lava que abrasará al viento, me lame el esófago, me calienta, en enrojece, soy un ascua candente, me hincho en la boca del volcán, siento que voy a explotar y me despedazo entre los dientes, todo yo fuera de mi, freddie escarba en mis entrañas, las agita y me posee, y canta ...of the...wooo..mi brazo le apunta, al cielo, sé quien eres, le digo, sé que estás aquí...ooo...y el sigue fluyendo, saliendo de mi boca, difuminándose sobre nosoros, mis labios tiemblan mientras degluten la explosión...ooo...el teatro es un aullido, somos lobos cantando a una luna tímida y esquiva, somos seres queenivoros que torcemos nuestros cuellos, abrimos las bocas hacia el techo para que él nos alimente...ooorld!!!.
El teatro estalla, es un espejo hecho añicos, los cristales giran en el aire, me enseñan muchas cosas, son flashes que me cegan...la silueta de una mujer y un árbol sobre un ocaso ardiente...una sirena con un bikini blanco, una pistola en la cintura y licencia para enamorar...un padrino inerte entre naranjos y un niño rematándolo con una pistola de agua...un taxista solitario y una niña puta...un proyeccionista censura a la censura y un niño guarda los pedazos...la nieve cae en una bola de cristal y un rosebud escapa de un moribundo...un hueso gira entre los cristales y es una nave...todo evoluciona, todo cambia, todo muere, todos nos vamos y, aunque nos duela reconocerlo, con nosotros solo se van 21 gramos, de felicidad, tristeza, cine, música, odio, amor..., pero 21 gramos tan solo, eso es lo que somos.

Freddie&me

Publicado en relatos el 15 de Julio, 2005, 20:52 por Tankian
Yo era el chico para todo, era el tópico andante de comodín de la redacción; repartía el café por las mesas, recorría ruedas de prensa de aburridos políticos y sindicalistas, escribía ridículas crónicas sobre temas tan emocionantes como el concurso anual de retapizado de sofás que organizaba la parroquia de Lakenheat, un pueblecito en medio de la nada que basaba su atractivo en el pub irlandés propiedad de un matrimonio mexicano recién llegado de España.
Llevaba un año como becario y dos en nómina y mis sueños de pullitzer eran cada vez mas nebulosos. Era la mitad de los 70, estaban pasando cosas interesantes en el mundo, de Vietnam a nuestra querida Inglaterra, pasando por España, donde corrían rumores de la enfermedad mortal del dictador que tantos años y esfuerzos estaba dedicando a joder la marrana.
La música también estaba convulsionada, los restos psicodélicos habían germinado y grupos talentosos pedían un sitio con insistencia. Un par de años atrás había muerto Jim Morrison, cuando aún no habíamos llorado lo suficiente las desapariciones de Hendrix y Joplin...se podía pensar que la música se había quedado coja, pero no, muchos jóvenes se resistían a perder a esa gente del todo y los tenían presentes, unos comprando sus discos y tarareando a todas horas, otros en los pubs y los institutos, montando conjuntos que prometían mucho.
Todo eso pasaba más alla de las paredes de la redacción, de los reportajes en parroquias y las charlas en ministerios. Las cosas iban deprisa y yo tenía la sensación de que se me escapaban, pero claro, había que comer y pagar impuestos (deporte nacional británico que practicamos con verdadera devoción patriótica), así que me sentía afortunado por que me explotaran a cambio de unas libras.
Mi paciencia se vió recompensada la tarde en la que Frank Wilson me llamó a su despacho. Frank Wilson era el jefe de la sección de espectáculos del periódico, un trepa que se las daba de gurú cultural; decía que era amigo de Lennon porque una vez este le saludó con la cabeza al cruzarse con él, algo que no parece muy revelador si tenemos en cuenta que Wilson era vecino de Lennon y solían conceder a la hora de pasear al perro por la noche...cinco años de vecindad y un gesto con la cabeza, un buen signo de amistad, pero que muy bueno, si señor.
-James, ¿tienes algo que hacer esta mañana?-muy gracioso, seguro que le divertía mucho pregutarme eso desde su sillón de cuero falso. Negué con la cabeza, no, cabronazo, si no cuenta el vigilar la máquina del café por si tiene alguna fuga-bien, en ese caso tengo una entrevista para tí, dentro de cuarenta minutos en el Rainbow, pregunta por Jack en la puerta de artistas...aquí tienes la acreditación-
Para dar con concluida la visita se concentró en unos papeles que cogió de la mesa; me despedí y salí del despacho algo mas feliz que cuando había entrado, unos tres minutos atrás.
El Rainbow, sonaba bien, si ese año no habían transladado el concurso de pasteles de manzana de Chelsea todo pintaba que iba a entrevistar a alguien del mundo musical; mientras el bus avanzaba a trompicones en el tráfico londinense mi cabeza daba vueltas, llena de pájaros, uno con la cabeza de Bowie, otro con la de Elton John, también estaban por allí los Mott the Hopple, moviendo sus alitas...¿quién de ellos sería mi entrevistado?,¿ a cuál debería agradecer el despegue estelar de mi carrera?...no me dí cuenta de que me estaba riendo hasta que una señora carraspeó y me dirigió una mirada pasma tras sus gafas de mil aumentos.
Llegué a la puerta de artistas del Rainbow diez minutos antes de lo previsto, enseñé la acreditación al hippy que fumaba en la puerta, pregunté por Jack y el hermano canuto cegador me dijo que la última puerta del pasillo a la izquierda.
Por el pasillo me crucé con algunos chavales que corrían con focos, cables y bafles a cuestas. Saludé a tos con sonrisa torcida, ya como en casa entre el artisteo, como si mi vida transcurriera entre backstages y fiestas privadas...ya saben, uno se amolda a todo, sobre todo a lo que lleva toda la vida esperando.
Llegué a la puerta, un cartel escrito con rotulador rojo rezaba Queen...esas letritas escarlata me devolvieron a mi gris realidad de un bofetón. nada de Bowie, Elton o Blackmore...que va, me tocaba Queen, un grupito que era conocido como "el grupo mas ruidoso" o "el grupo joven mas prometedor", pero llevaba prometiendo durante tres discos que ni siquiera había escuchado, ni sabía como eran...pero tenía que entrevistarlos, así que reuní todo el ánimo que se había desparramado a mis pies y golpeé la puerta con los nudillos.
-Adelante-entre y me encontré a cuatro tios con el pelo largo sentados en el camerino más poco camerino que mis ojos habían visto-Eres el del periódico, ¿no?-
El que hablaba era el más alto, un tipo huesudo con una melena muy rizada que rasgaba acordes con una guitarra acústica; fue el único que se puso en pie para recibirme, era correcto, miraba entornando los ojos y parecía el jefe de la manada.
-Soy Brian, guitarra-me estrechó la mano y pensé por unos segundos que me iba a partir los huesos- siéntate hombre, yo ya estoy cansado de la silla-
-¿Brian que más?- pregunté con profesionalidad, anotando lo que se me ocurría en mi cuadernillo de hojas cuadriculadas-
-May, Brian May, guitarrista-miró como lo escribía en el cuaderno y asintió satisfecho- Eso es, muy bien-
-Yo soy Roger, Roger Taylor- era el único rubio, delgado, con los ojos claros grandes, el pelo lacio y rasgos algo femeninos. Tenía la voz fina y algo rasposa, de fumador habitual, bebedor o las dos cosas-soy el que golpea los tambores, ya sabes, para que no se duerma el público-
Sonreí y miré al que parecía mas joven, un chico también delgado, de melena castaña que le colgaba a los lados de la cara. Parecía timido, desde que yo había entrado había estado como una estatua, leyendo una revista sin levantar la vista.
-Tú eres...-me miró, miró a los demás como si no los hubiera visto nunca y carraspeó-
-John Deacon, bajista- y volvió a bajar la cabeza, no parecía tener muchas ganas de charla.
Entonces se levantó el último, no muy alto, vestido con unas mallas bastante horteras, el pelo largo alborotado y los labios apretados, tapando la dentadura. No era especialmente atractivo, salvo sus ojos, algo achinados y muy llamativos, enmarcados por unas rayas de maquillaje negro. Se me acercó con lentitud, mirándome de arriba a abajo, me hizo sentir algo incómodos...tenía algo, aunque no sabía qué exactamente.
-Encantado...-echó un vistazo a la acreditación que me había prendido en la chaqueta-Jim...te puedo llamar Jim ¿verdad?. Yo soy Freddie Mercury, cantante, compositor, artista y muchas cosas más-
Estreché su mano y advertí que tenía las uñas pintadas de negro, muy Glam el chico. Me volvió a escrutar con la mirada, como buscando algo dentro de mí que le interesara, sonrió levemente y se sentó ante un piano de pared. John, Roger y Brian se levantaron y miraron a Freddie, interesados en lo que iba a hacer. Dejé el cuaderno en una silla y crucé los brazos, intentando poner cara de interesado, pero con ganas de hacer algunas preguntas para cumplir y volver a mi añorada oficina.
-Deja que te enseñe algo Jim- ejecutó algunas escalas en el piano, estiró los dedos y empezó a tocar con una pulcritud que me sorprendía, los dedos saltaban con elegancia, apenas tocaan las teclas- bueno, a todos, porque es algo que se me ha ocurrido hace poco...estais oyendo el principio de la mejor canción que se oirá en la historia de la música...escuchad queridos, escuchad con atención-
Y empezó a cantar, su voz era algo que no estaba preparado para escuchar, recuerdo que tuve que apoyarme en el respaldo de la silla y miré mi cuaderno en el asiento, y pensé cómo diablos iba a describir esa voz, qué palabras servirían.
Era una canción trágica, un chico que mata a un hombre y se lo confiesa resignado a su madre, dramáticamente bello en sus lamentos, agudo en su crimen...todos lo escuchábamos en silencio, con los ojos abiertos e intercambiando miradas alucinadas; Roger sonreía y marcaba un ritmo con los dedos en sus brazos, Brian asentía mientras de acariciaba el mentón recogiendo una lágrima que bajaba al ritmo del piano, John escuchaba con la mirada clavada en el suelo, susurraba algo que no pude oir y movía el cuerpo al ritmo que maraba Roger con los dedos.
Me gustaría explicar lo que sentí yo, pero he aprendido con el tiempo que hay cosas que no se pueden escribir, y por algo será. Hay veces que basta con recordar e intentar conservar lo que se vivió, parece una incongruencia, pero no lo es.
El piano dejó de sonar y no había nadie sentado al piano, pero la voz de Freddie sonó clara y alegre : "Y aquí empieza la parte de la ópera". Y miré a Brian, a Roger y a John, que ya no eran muchachos, eran hombres maduros que lloraban sobre el piano, los tres me miraron y dijeron al unísono " Se nos va Jim, Freddie se nos va"...

...Jim, despierta-mi mujer me daba golpecitos en el brazo. Di un respingo y sacudí la cabeza para despejarme-es Brian al teléfono, ¿lo coges aquí o en el salón?-
-Aqui, ahora voy, gracias...-me froté los ojos y pensé en el sueño que acababa de tener; me había gustado, seguramente habia sonreído dormido y eso siempre es bueno. Salvo el final, ese piano sólo me recordo dónde estaba, o mejor, cuándo estaba.
Habían pasado 17 años de aquel primer encuentro que cambió mi vida. Había asistido al concierto aquella noche, había escuchado los discos que tan poco me interesaban aquella tarde y con el tiempo pasé a ser responsable de las relaciones públicas del grupo. Todos esos años los había pasado con Freddie y los demás, y habían sido unos años maravillosos y salvajes. Habían sido un sueño que desde hacía un tiempo estaba dejando entrever un final triste...recordé el piano solitario y suspiré cogiendo el teléfono.
-Hola Brian, perdona, me he quedado dormido, no sé ni que hora es-Brian estaba llorando, su llanto llegaba a mi corazón a través de los cables telefónicos. Sentimientos y tecnología, curioso matrimonio-¿que...que pasa?
-Freddie quiere que vayamos a su casa-el gigantón hablaba con un hilillo de voz, como un niño-nos vemos allí en media hora Jim, hasta ahora-
Me quedé de pie, con el pelo enmarañado, escuchando el pitido infinito del auricular, tragando saliva y ofreciendo mi alma por volver a despertar y volver a organizar una gira.
Entramos en la habitación de Freddie cuando el cielo encapotado tapaba a la luna, que se retiraba a llorar en silencio. Roger, Brian y John me saludaron con los ojos enrojecidos, el vaho salía de sus bocas en espirales pesadas y ralentizadas. Hutton, el compañero de Freddie, nos había saludado en la entrada de la casa, cuando Brian le preguntó cómo estaba le respondió entre sollozos, sus hombros vibraban como una vieja locomotora: "Se quiere despedir Brian, sabe que no llegará a mañana, no sé cómo lo sabe, pero es así...es así".
Freddie estaba tumbado en la cama, con los ojos cerrados, su cuerpo bajo las sábanas era apenas un bulto alargado y esquivo. Estaba arropado hasta la barbilla y sólo rompía el silencio el crujido de la máquina de oxígeno que le ayudaba a respirar...ese sonido, un silbido que apenas se podía reconocer como respiración.
Elton ya le había dicho a Brian que Freddie había perdido la vista, que contáramos con ello, así el impacto sería menos. Pero no era menor, el impacto era el rugir de las olas contra las rocas, el bramido de un león desquiciado ante su somra, la explosión de millones de bombas de dolor...aquél hombre no podía ser Freddie, no era el Freddie que conocíamos, el que agitaba a la gente moviendo un dedo, el que maravillaba con su voz...no era él.
Entonces habló, nos acercamos a la cama para entenderle mejor, porque apenas se le oía; dón se había ido esa voz, dónde estaba ese sonido que nos había acompañado siempre.
-Gracias por venir a todos, quería deciros...que voy a morirme hoy, debería haber muerto antes, pero no quería irme sin despedirme de vosotros...no puedo hablar...adios,os quiero...-
Todos se despidieron de él dándole un beso en la frente, como si fuera un gesto ensayado, todos lloraban en silencio, andaban arrastrando los pies y salían de la habitación sin mirar atrás, con el miedo de convertirse en la sal de su llanto.
Fui el último, le di dos besos, estaba muy frio, le recordé con la corona, animando a la gente, cantando, saltando..siendo, simplemente, siendo. Le acaricié el pelo y enjuagué su sudor; sonrió y me habló, pegue el oido a sus labios:
-Jim, querido, no me olvides-tosió y se quedo inmóvil, yo iba a llamar a los demás, el corazón me salía por la boca cuando volvió a hablar-yo no lo haré Jim, no os olvidaré a ninguno,...a...nadie-
Era el 24 de noviembre de 1991 y Freddie Mercury había abandonado ese cuerpo para volar y esparcirse sobre todos nosotros, lluvias de estrellas, brisas, sonrisas, llantos, recuerdos...Freddie es todo eso y más, mucho más.

morir es cosa de segundos

Publicado en relatos el 15 de Julio, 2005, 20:50 por Tankian

...Frío, niebla, bolsillos, guantes, farolas naranjas, polillas, miles de polillas, millones de polillas locas, taxi, coche, sirena, mujer, carcajada, cigarrillo, mechero, chasquido, llama bailarina, calada, mechero en bolsillo, puerta abierta, música, puerta cerrada, reloj, manga encima, movimiento brusco, reloj, hora, minutos y segundos, brazo en alto, taxi lejos, taxi más cerca, taxi al lado, frenazo, portezuela se abre, calor, puerta se cierra, destino,...(farolas,ventanas,cielo,estrellas) frenazo, billetes que van, monedas que vienen, sonrisa, saludo, portezuela que se abre, frío, portezuela que se cierra, taxi parado, taxi en movimiento, taxi al final de la calle, mano, bolsillo, botón, mano que aprieta, click, tres pitidos, explosión, sillones ardiendo, calor ardiendo, volante ardiendo, guantera ardiendo, fotos ardiendo, taxista ardiendo, coche roto y hombre muerto...

Naufragando en tierra firme

Publicado en relatos el 13 de Julio, 2005, 12:42 por Tankian
Entro a oscuras.Sudo.A oscuras.Suspiro. Mis pies flotan en el suelo, las cortinas se agitan voluptuosas, curvas de gasa que me soplan brisas noctámbulas, enmarcadas en paredes duras y firmes, imponentes en su negrura. Y entre ellas las sábanas se levantan sobre su cuerpo, montañas arrugadas de deseo y humedad, una gigante de libido que me arrastra sin moverse, a cada respiración suya un paso mío, cada vez mas cerca, cada vez mas real, cada vez mas deseable.
Me siento temeroso a orillas del acantilado de su figura, mi ansia en olas despavoridas pero locas por estrellarse contra ella, de fundirse, de gastarla poco a poco, con cuidado y sin tregua.
Levanto los pies descalzos, me despido de la tierra, un hasta luego que sueño con convertir en hasta nunca. Me sumerjo en la cama sin saber bien dónde voy, pero queriendo perderme. Hundo los dedos en su pelo, lo acarició y ella se agita, masticando aire con labios besadores,comedores,amantes y obsesivos. Los beso nervioso mientras con la mano descubro su templo, las sábanas parecen protestar por abandonarla; pero los tiempos han cambiado, ahora es mía, sin concesiones. Poco a poco ella también me besa, sus ojos abiertos iluminan la habitación, me iluminan a mi y me hacen explotar.
Su desnudez ya no me intimida, me absorbe, ella gime entre mis labios cuando sus pechos se ahogan risueños bajo mis manos, expandiéndose más allá, ojos ciegos que me observan brincando furiosos, conos de gelatina sin color , dulces y salados, jóvenes y sabios. Bajo por su vientre duro y tenso, mis dedos ondeando sobre ese mar de lava, rio candente bajo la piel que fluye de su boca a su sexo, radiante y en fuego.
Ella me susurra palabras que no desenmascaro pero entiendo, me acaricia la espalda, serpientes de sudor pasan de mi a sus brazos, adorándola con bífidas lenguas, marcándola con colmillos gimientes.
Chapoteo en su grieta arcana, chapotean mis dedos como un niño con zapatos nuevos, felices y traviesos, irreverentes y absortos, se hunden creando círculos concéntricos de placer que escapan por su boca en chillidos agudos y agudizantes, locos y suplicantes, armados y desarmantes.
Me entierro en ella, apéndice ridículo, enhiesto y acalorado en su interior, indeciso, saliendo y entrando, sin saber dónde quedarse, okupa e invitado, atacante y cobarde, atacante y cobarde, atacante y cobarde.hasta que me deshago en ella, me muero dentro de ella, le doy mi vida y me sonríe arqueando la espalda, celosa por conservarme, absorbiéndome blanco y veloz. Me atrae, sella su boca con mi cáliz, juramento oral y eterno, mordisquea y mima boca y sexo, palabra y deseo, deseo y palabra.
Caigo rendido, mirando al suelo con desconfianza, con añoranza. Y naufrago con ella, para siempre, aferrándome a su tronco, pronto naúfrago barbudo y todo costillas, más dichoso y amante, sobre todo amante.

El pequeño previsor

Publicado en relatos el 13 de Julio, 2005, 12:29 por Tankian

Una aguja taqueteaba exprimiendo a Chopin de un vinilo bañado en polvo cuando el hombrecillo empujó la puerta de la Funeraria Llecido. Era un tipo realmente peculiar, de gesto enfadado pero tan pequeño y frágil que daban ganas de abrazarle y darle palmaditas en la espalda. Se quedo parado en medio del hall observando sin interés las coronas de flores,el reloj de pie que anunciaba las diez de la mañana a campanazos y los cuadros religiosos de artistas de alucinados.

Vestía un traje que debió ser elegante en los 60, pero que con el paso de las décadas y los lavados parecía un disfraz de vendedor ambulante. Se acercó arrastrando los zapatos por la moqueta hasta  la enorme mesa del  señor Rafael Llecido, director de la Funeraria durante los últimos quince años y fastuoso en su repertorio falsamente amable y , a la sazón, muy profesional.

-Buenos días, tome asiento por favor-extendió una mano de largos dedos hacia una silla al otro lado de la mesa mientras se sentaba pesadamente en su sillón-¿en que puedo ayudarle, señor…?-.

-Diyi, Martín Diyi-se encogió en la silla, carraspeó y su hilillo de voz ganó algo de fuerza-quisiera que mi querida esposa tuviera un funeral perfecto, y he oído que ustedes son los mejores en el negocio-.

-Bueno, bueno…señor Diyi- sonrió con una falsa humildad que apestaba a ego inflado-hacemos lo que podemos. Antes todo mis mas sinceras condolencias por el fallecimiento de su esposa.¿Tenía pensado algo concreto?-.

-Confío en usted, no se preocupe por el dinero. Todo será poco para ella…ella…mi querida Silvia, merece todo lo que usted pueda imaginar y más-introdujo una mano minúscula dentro de su americana y sacó un considerable fajo de billetes morados que depositó en la mesa.

Rafael Llecido se tensó como una pantera ante un gamo distraído; se secó el sudor de la frente con un pañuelo negro y sonrió ampliamente haciendo saltar su mirada entre el fajo y el desinflado hombrecillo.

-No dude, señor Diyi, que su santa esposa entrara al cielo con un fasto que nunca antes se ha visto. Quedará usted plenamente satisfecho-Controló el impulso de abalanzarse sobre los billetes y sacó un formulario de un cajón, lo puso delante del hombrecillo y le cedió con un gesto pomposo una pluma-Rellene este documento, será solo un momento.  Ya sabe, la dichosa burocracia-emitió una risita chirriante que el hombrecillo ignoró completamente, sumido en su apatía-

-Mi Silvia era hermosa, señor, muy hermosa. Bastante más joven que yo, pero eso no fue nunca un obstáculo para nuestra felicidad. Realmente nos hemos amado, oh si, hemos sido una pareja envidiable durante varios años-sonrió evocadoramente; hablaba mientras rellenaba el formulario con una letra diminuta de una caligrafía perfecta-Pero mi pelo comenzó a caer hasta desaparecer, mis piel se ha surcado de arrugas, mi…he envejecido, y ella ha seguido siendo una ninfa preciosa. Y la felicidad terminó, ella era muy joven y pasional para contentarse con un viejo como yo…-empezó  a sollozar como un gatito. El señor Llecido le ofreció un paquete de Kleenex que el hombrecillo rechazó-…sé que ella se ha acostado con muchachos jóvenes últimamente, cada vez con más frecuencia. Nunca estaba en casa, se pasaba los días de compras con mi dinero, señor. Sé que eso debería disgustarme, pero la amaba tanto que he aguantado sin rechistarle jamás…en fin-

Dejó el formulario y la pluma en la mesa, se levantó con esfuerzo y se dirigió hacia la puerta sin dejar de gimotear. Llecido se guardó la pluma en el bolsillo de la chaqueta y repasó rápidamente el documento.

-Bien, señor Diyi, en un par de horas estaremos en su casa para recoger el cuerpo de la señora Casasola. No se preocupe por nada-el hombrecillo ya estaba abriendo la puerta y se volvió lentamente cuando el director le llamó-perdone, señor Diyi, falta algo. No ha especificado la hora del fallecimiento…si fuera tan amable, dígamela y yo mismo lo escribiré-

-Ah, si,…veamos-contempló con los ojos llorosos el reloj de pie del hall durante medio minuto y musitó-son las 10:20…pongamos dentro de una hora-

Rafael Llecido dejó caer la pluma y observó con la boca abierta cómo la sombra del hombrecillo desaparecía con el golpe de la puerta al cerrarse.

*Hoy, miércoles 30 de agosto de 2006 he descubierto que este relato y todas las versiones que le he dado en los últimos diez años, es una copia de "La futura difunta", relato de Richard Matheson. Sería largo de explicar, pero tiene cojones que después de 10 años uno se entere de que uno de sus relatos es un plagio...en fin, cosas del subconsciente.

Mejor lo llamo homenaje y me sentiré menos culpable.

Aclarado queda.