Capítulo XXXIX

Publicado en Mis memorias:Keyser´s years el 12 de Diciembre, 2005, 22:25 por Tankian

XXXIX. Marga la puerca.           

Los dos primeros meses han ido bien, Marga trabaja y yo también, así que solamente nos vemos por la noche si es que yo libro, vemos películas, cenamos pollo grasiento al horno o ensalada de pasta cuando Marga quiere hacer la cena, son los dos platos que sabe hacer y así le dice a la gente que es como mi mami, que me cuida, me hace la cena y cosas así.

La mayoría de las veces acepto la cena sin ganas porque me empieza a sentar mal el olor aceitoso del pollo o la pasta de la ensalada, elástica como chicle. Acepto porque me sabe mal rechazar algo que hacen para mí, me suele pasar y la gente que lo sabe lo ha aprovechado a veces para putearme; me dan cosas, me hacen cosas, me dicen cosas…que saben que me joden y que no voy a llevar la contraria por mi ridículo sentido de gratitud.

Me cansé pronto de salir con ella porque siempre es lo mismo y ya siento repugnancia, cada noche se viste de estrella porno toxicómana, de chupona ajada y estrambótica, se emborracha y coquetea con todos los que pasan cerca, la mayoría pone cara de susto y me miran con incredulidad; en algunas ocasiones me preguntan si siempre es así mi amiga, al principio les contestaba que sí riéndome con ese rollo que se supone que hay que tener en los garitos de noche, como si todos fuéramos unos cachondos y perteneciéramos a la misma raza de fiesteros superguays. Más tarde acabé diciendo que no era mi amiga, que no sabía quién era.

Empecé a quedar con la gente sin contar con ella, y la verdad es que tampoco es algo malo, lo raro es tener que decirle siempre adónde voy y con quién por si quiere apuntarse.

Esta mañana me he pegado un hostión, me he golpeado con la frente contra el borde de la bañera, me duele hasta el cuello. Me he levantado con tiempo para ducharme antes de entrar al curro, hoy curro de tarde, he ido corriendo al baño y al entrar me he llevado por delante el calentador, que estaba encendido y en medio de la entrada. Le he metido una patada al puto calentador, en la bañera hay pelos y las botellas de gel y champú están abiertas y una se ha caído de la estantería al plato de la ducha y un charco rosa sale de la boca como si estuviera babeando. Decido no ducharme, supongo que al volver por la noche estará todo arreglado.

Error. Vuelvo a las 23:40 y miro el aseo antes de entrar al salón, como soy precavido no vuelvo a tropezarme con el calentador, que sigue donde estaba, apagado porque yo lo apagué, las botellas igual de destapadas, el charco rosa se ha alargado y los pelos vagan en la superficie como peces muertos. Me miro al espejo, pongo cara de enfado, me siento satisfecho, no logro quitármela, sonrío y parezco Hannibal Lector.

Abro la puerta del salón, está lleno de humo, Marga esta acurrucada como siempre en el sillón, pegada a la tele, tiene gafas pero no le gusta usarlas y se pega a la televisión entrecerrando los ojos; suele hacerlo más exagerado cuando hay visita, si no le dicen nada llama la atención como sea, carraspeando o directamente diciendo “jo, no veo nada, no sé quien es ese” , entonces quien sea le pregunta que por qué no se pone gafas, y ella casi salta de satisfacción y dice “si ya tengo pero no me gusta ponérmelas, ji ji ji (literalmente)” y se queda mirando y haciendo ji jis mientras la gente le rebate sus tonterías. En esos momentos se siente la reina de los mares, presumiendo de sus miserias, de sus manías enfermizas, su autoindulgencia obsesiva.

Me mira con los párpados caídos, le falta la jeringuilla colgando del brazo, en el cenicero cigarrillos apagados a medias, debajo de la mesa dos colillas, en la mesa cenizas que obviamente tendré que recoger yo. Cuando tiene esa cara se supone que está de malas, también presume de esos, de sus cambios de humor repentinos y radicales, la bipolaridad hecha virtud.

Mientras me quito los zapatos le hablo, ella fuma encorvada, tosiendo como una puta vieja moribunda:

-¿Tú te has duchado esta mañana?

-Sí-Tos, tos…tos y carraspeo- ¿por?

-Porque me he comido la bañera porque te has dejado el calentador encendido y en medio de la puerta…y menos mal que no me he quemado porque estaba encendido, y si te has duchado antes de irte al trabajo ha estado encendido más de cuatro horas-

-Ay, vaya, se me he pasado totalmente, iba con prisa- sigue fumando e intenta su sonrisa de niña buena pillada en un fallo, le sale una mueca de quinqui desdentada

-Y los pelos de la bañera, y el champú caído, los botes destapados…-ella frunce el ceño

-Joder ya, que iba con prisa, que pesado eres

-Lo que tu quieras, pero me he pegado una hostia y el baño está enguarrado por ti y me pones la excusa de las prisas, pero son casi las doce de la noche, has llegado aquí hace como cuatro horas y el baño está igual que cuando me fui

-No he ido al baño

-Pues espero que vayas antes de dormirte porque yo no voy a recogerlo

-Yo haré lo mismo cuando te dejes algo en medio

-Eso espero

He cerrado la puerta del salón y me he acostado, me ha costado dormirme al imaginarme la escena si le hubiera hablado como realmente quería, pero al final siempre me corto, no lo entiendo, a lo mejor es que temo ser duro con ella y que se suicide, sería una carga incómoda, supongo.

Al levantarme estaba recogido el baño, en el salón las colillas siguen el  suelo, el cenicero hasta arriba y la mesa y el sillón lleno de cenizas; la lámpara de pie no está apagada del todo, en Endesa tendrán una foto de la cerda esta, clientes así hacen grandes empresas. Recojo las cenizas y las colillas, en la cocina un plato, un tupper y un tenedor sin fregar, en el tupper restos de una ensalada de pasta. Una sartén en la vitrocerámica llena de aceite con la superficie cuajada, huele a sucio. Ayer me fui sin ducharme y hoy me voy sin comer, se me ha revuelto el estómago.

Llevo tres meses aquí y ya empiezo a hundirme cada vez que vuelvo a casa y veo luz en la ventana del salón. Mal vamos.

Capítulo XXXVIII

Publicado en Mis memorias:Keyser´s years el 9 de Diciembre, 2005, 21:53 por Tankian

XXXVIII. My sweet revenge

Hace unos meses me robaron el correo, sí, un día me fui a conectar al Messenger y me habían cambiado la contraseña. Mi novia recibió un mail en el que el ladrón le decía que sólo era el principio, que iba a por mí.

Pero la historia había empezado antes, a raíz de un bache en mi relación de pareja, como es normal viviendo separados.

En ese bache entró en acción Álvaro, una criatura repugnante que babeó ante la oportunidad y marcó de cerca a mi novia. Tiene una minusvalía y la usa para poder agarrarse a las chicas, toquetear y hacerse el amigo comprensivo, un truco que sigue funcionando muy bien, ya que por mucho que los tíos lo estemos viendo si lo decimos las chicas nos toman por insensibles y envidiosos, pero bueno, no importa.

El bache pasó y hasta ahora, cojonudamente, pero lo que para unos es bueno siempre jode a alguien.

Álvaro es técnico informático y poco antes de esa época había formateado mi ordenador y yo, inocente y cándido, le había dicho la contraseña del Messenger para probar si funcionaba. Lo di y me olvidé del asunto, me olvidé hasta que me llegó el primer mail amenazante; tenía adjunta la foto de un cadáver real con la cabeza abierta y el texto me contaba todo lo que me iba a parecer a ese tipo, el mail de origen era mi nombre seguido de un RIP, todo muy sociópata.

Contesté procurando ser espectacularmente vociferante y psicótico, a ver si se pensaba dos veces volver a amenazar.

Un detalle, a raíz de este primer mail Álvaro dejó de hablarnos a mi novia y a mí por el Messenger, en ese momento no caí, si no habría cambiado la contraseña del mail.

Contestó amenazando a mi familia, poniendo una foto mía en el mail; siguieron algunos más hasta que dejé de contestarle. Entonces me robó la cuenta y no conseguí recuperarla, y eso que escribí a Hotmail, pero se pasaron por el forro mis reclamaciones, deben estar hasta arriba de denuncias de ese tipo porque la seguridad de Hotmail es una putísima mierda.

No contento con ese rollito insultó desde la que era mi dirección a mi novia, le mando sms insultantes y le hizo llamadas al móvil, todo oculto, claro. Mi novia denunció el tema a la policía de Palma y pasó lo que se suponía, nada. Se cerró el tema porque no podían hacer nada, y me juego los huevos a que ni lo intentaron. Me parto cuando leo sobre el departamento informático de la policía y sus éxitos, a lo mejor si hubiéramos metido por medio algún menor habrían hecho algo para ponerse medallas, pero que un cobarde de mierda se dedique a molestar a la gente les suda la punta del capullo.

Procuro no pensar en ello, pero al final siempre me viene a la cabeza tarde o temprano. Es lo que tiene haber estado en una secta de mierda como Trivialnet, que acabas tropezando con un zumbado acomplejado que busca una forma de poder sentirse realizado.

Pues bien, hoy se ha sentido realizado, de puta madre. Falta poco para que mi novia venga a vivir conmigo y con la puerca de Marga, que en tres meses me empieza a dejar claro que lo mío es no ensuciar, limpiar lo mío y de paso lo que ella ensucia y no limpia; soy el criado de una cerda.

Como entre sectarios todo se sabe y uno nunca sabe con quien hablará alguien después de hablar contigo he decidido darle la noticia personalmente a Álvaro.

Mi tía me ha dejado después de comer el coche, le he dicho que iba al Kinépolis, he ido a Torrelodones. Me he hecho un Cd especial para el camino, todo Nu Metal, Death Metal,….mala hostia electrificada.

Golpeo el volante con las palmas, me hago daño, sigo, agito la cabeza, me sube calor por las mejillas, de los altavoces salen gritos guturales que me encabronan, miro el velocímetro…170…aprieto un poco más, avanzo en zigzag, veo el Casino y me imagino que vienen de frente horda de conductores suicidas que se han arruinado en la ruleta, les esquivo cambiando continuamente de carril, suenan cláxones y es como el Arkanoid, los suicidas son naves alienígenas y yo  consigo que no me toquen.

Me carcajeo, miro fingiendo  locura asesina la gente que me pita, me miran de soslayo, muy dignos y tiesos, y acelero y adelanto a un coche de policía y no me hacen ni puto caso.

Estoy  emocionado y me paso la salida,  freno y me voy hacia delante, el cinturón se me clava en la clavícula, doy marcha atrás, el motor suena como una lavadora centrifugando, tomo la salida, un coche amarillo está a punto de darme, pita y me grita asomándome por la ventanilla. Echo de menos un porro, me lo invento y me río.

Voy a toda hostia por las calles bonísimas llenas de mansiones, pego la barbilla al volante para ver el circuito como si estuviera jugando a la play. Suena System of  a Down, cantan Bounce, y yo canto y como no me oigo creo que canto igual o mejor que el cantante. Llego al final de la pantalla, he conseguido el Bonus, aprieto la X para frenar y paro haciendo un pequeño trompo.

Me bajo y la música sigue pitando a toda hostia, toco al timbre, es un bungalow adosado y feo. Abre una mujer fea, parece lobotomizada, con ojeras y la piel amarilla,  viéndola tan amarilla me pregunto si me he pasado de salida y estoy en Springfield.

Pregunto por Álvaro, grita el nombre y sigue mirándome, como un muñeco mongolín. Levanto la cabeza, se cierra la cortina de la habitación del listo, tiembla, se esconde. La mujer cierra la puerta, acaba  Good God  de Korn, empieza Target Audience de Marilyn Manson, acaba y la puerta sigue cerrada.

Toco el timbre, agua, vuelvo a tocar, agua, BZZZ, agua, BZZZ, agua, BZZZZZZZZZ, se agitan las cortinas de la habitación. Bzzz…es mi móvil, mensaje “M ha llamado mi madre, no estoy en ksa. Ya t llamo.”.

Salto la puerta, subo la escalerillas y golpo la puerta con los nudillos. El Cd empieza de nuevo, vuelvo a golpear la puerta, abre la mujer, entro y simplemente se aparta, no dice nada. Subo al piso de arriba, subo los escalones de dos en dos, la puerta de la habitación está cerrada, abro, se abre, no ha puesto el cerrojo, no hay nadie, el ordenador está encendido.

Miro debajo de la cama, Álvaro tose en el aseo, me acerco a la puerta y le llamo, se oye el rechinar de las suela de las zapatillas. Se esconde, algo teme. Vuelvo  a la habitación, arranco los cables de la torre, abro la ventana, tiro la torre, tiro el monitor, tiro cds, me vuelvo loco, deshago la cama, meo en el colchón.

Bajo las escaleras, la mujer está afuera mirando lo que he tirado, la torre se ha abierto, la placa base asoma, es roja, como la sangre. La mujer no me mira, salgo, me monto en el coche, arranco, Álvaro se asoma a la ventana, está blanco, le tiembla la boca.

Aceleró, subo el volumen, una batería mete caña, mis dedos hacen de baquetas en el aire. Estoy a gusto, juego al si fuera.

Si Álvaro fuera un chico en su habitación, que sería? Sería un chico tirado por la ventana. No?, no lo se, puede.

Ahora sé robar cuentas, no pienso hacerlo, pero nunca se sabe lo que puede hacer un sociópata despechado, hay que estar preparado para la vida moderna.

NADA

Publicado en relatos el 2 de Diciembre, 2005, 23:49 por Tankian

La niebla, lame la ventanilla, la niebla, mordisquea el asfalto, la niebla, lame  mis párpados. Mis párpados, se cierran, mis párpados, tiemblan, mis párpados, escuecen. Es tarde, ya no miro el reloj, no siento el reloj, no siento la muñeca, no siento el brazo, no me siento, me aburro a mí mismo. Hace miles de años que dejé de gustarme, me convertí en esto, en la rutina, la monotonía de un coche ronroneando en curvas nebulosas, un conductor de vista cansada, perenne, adormilado, gobernado, sin ganas de sentir angustia, angustiado y muerto por dentro.

Todo empezó en el umbral de un millón de glaciaciones  en  sepia, no recuerdo el año, el siglo…sé que yo existía, era un bicho más, un ratón atolondrado, encerrado en un pasillo, en  un lado el trabajo, en el otro mi casa, en medio nada, la nada más absoluta de la que no se puede decir, literalmente, nada. Yo volvía del trabajo, la calefacción del coche, la radio, el mullido asiento…todo me mentía y hacía más cómodo el pasillo, una maniobra de distracción, unas pinzas baratas para nadar en un pantano de excrementos humeantes.

Era mi aniversario, varios años casado, una vida de fotografías con capa brillante, una polaroid gigante seguía escupiendo mi vida, se aclaraban mis vivencias y yo no me paraba a pensar en ellas…por que no tenía tiempo; tiempo, no recuerdo lo que significaba, no sé si estaba compuesto por segundos, granos de arroz o escupitajos, quiero que me regalen una bolsa de tiempo, una grande, para quemarlo y calentarme en el interior de este coche susurrante, con algo de suerte prenderá mi pelo y me quemaré entre la niebla y este coche seguirá comiendo curvas conducido por mis cenizas, por los siglos los siglos, amén.

Llegaba tarde a nuestra cena y corrí, corrí mucho para tanta niebla y al acabar un anuncio en la radio sonó el estampido, pensé que era un efecto de sonido y bajé el volumen y mire hacia delante y me quedé con la mano en la ruedecita la radio. Aquella mujer me miraba a través de la luna delantera, era una pegatina humana, tenía la boca muy abierta y gritaba, llenó el cristal de vaho y sangre. Frené, desapareció y escuché el sonido de su cuerpo contra el suelo, me quité el cinturón e, incomprensiblemente, apagué la radio para no gastar, quité las llaves del contacto y me bajé con la imagen de su cara en el cristal, cuando puse un pie en la carretera ya estaba perdidamente enamorado de esa mujer, de su boca abierta, de su vaho, del sonido de su cuerpo al rodar por el capó, su fragilidad…bajé nervioso como un chico en su primer baile, recuerdo que me alisé el pelo con la palma de la mano mirándome en el retrovisor, me froté los dientes con un dedo y sonreí y me asusté porque mi sonrisa estaba loca y mis dientes brillaban en la niebla, mis ojos estaban lejos, no me ví claramente, podía no estar y no me habría dado cuenta.

Estaba tirada delante del coche, una forma llena de curvas, una araña de 4 patas, expectante, hermosa…me apresuré improvisando una disculpa ingenua, metí la llave en el contacte, giré y encendí los faros. Ahora la veía, tal como era, tumbada en la niebla, las virutas grises se empujaban unas a otras, la besaban, le hacían el amor, le susurraban, todas a la vez, y ella me miraba a mí, labios ligeramente separados y temblorosos, sus piernas largas desparramadas y ennegrecidas, un zapato colgando de los dedos, el tacón roto a los pie de una rueda, un brazo debajo de su cuerpo y el otro alzado, la mano abierta y tensa, buscándome, anhelante..el vestido estaba levantado un poco y vi sus bragas, blancas, salpicadas de sangre, le bajé el vestido para taparle y le miré, cogí su mano y ella lloraba. Besé sus dedos con cuidado para no dañarle y ella lloraba con la boca sangrante casi desdentada, lloraba haciendo BAAA BAAA, pegando sus labios, y le limpié los mocos, le sonreí y le besé, mi lengua sabía a sangre y exploré sus encías desgarradas para calmarle y ella empezó a temblar y me separé y me habló, pegué mi oído a sus labios y dijo "Nada".

Oí un motor cercano y monté en el coche, cuando arranqué ella estaba muerta y yo no podía hacer nada, me sequé las lágrimas enamoradas con la manga de la chaqueta y huí, nadie habría entendido nuestra loca historia de amor, quedaría entre nosotros.

Llegué a casa, me miré en el retrovisor y ya no lloraba, me bajé del coche pensando en mi mujer, la veía con la cabeza de mi dama del asfalto, por mucho que me esforcé mientras me acercaba a la puerta la cabeza se transformaba y era ella con el cuerpo de mi mujer, con las piernas y los brazos sanos. Me tragué un nudo de dolor y metí las manos en el bolsillo. Las llaves no estaban, las había dejado en el coche, me giré y el coche no estaba, di un paso y el parque no estaba, se había ido con los niños jugando dentro, otro paso y el cielo no estaba, me di la vuelta y mi casa no estaba, mi mujer se había ido, miré al suelo y yo flotaba en niebla, y la niebla me empujó y ya no me vi las piernas, la niebla me golpeó y me senté en ella.

Y sigo sentado, invisible, enamorado, sin nada, en la radio la niebla me cuenta historias de miedo, de amores perdidos, quiero llorar y no me encuentro los ojos, miro alrededor y todo es niebla. El coche ronronea, mi corazón muerto no late, yo sigo aquí, pensando, sufriendo, tragándome los gritos sin agua.

Termina la historia de la radio, publicidad, el impacto, su cara, dibujo un corazón deforme en el vaho.

Bajo del coche, la niebla me aprieta, los focos están encendidos, ando con nerviosismo, como la primera vez.

Me duele seguir…debo besarle.

Capítulo XXXVII

Publicado en Mis memorias:Keyser´s years el 30 de Noviembre, 2005, 23:57 por Tankian

XXXVII. Una chica con suerte

Al recordar la historia del anciano me ha venido a la cabeza un recuerdo casi borrado, no sé por qué ha salido a flote, así que  tampoco sé si es un recuerdo o una fantasía muy real.

Yo tenía 11 años, seguro, porque aquello pasó el mismo día de mi cumpleaños, en mitad del mismo, para ser concretos. Estábamos merendando algunos amigos en casa y mi madre no se había acordado de comprar nocilla para los sándwiches, que eran los reyes de los cumpleaños, no les dábamos tiempo ni a que se acartonaran los bordes. Me mandó corriendo al súper y bajé los escalones de cuatro en cuatro con Juanma, el único leal que se ofreció a acompañarme, los demás se quedaron zampando gusanitos y bebiendo coca cola con trozos de patatas fritas, que el homenajeado no estuviera les daba lo mismo.

Gané la carrera por los pelos, aunque estuve a puntito de dejarme los dientes en el último salto; Juanma  dijo resoplando que me había dejado porque era mi cumpleaños. Ja  ja. Claro.

Cruzamos la plaza corriendo como dos gilipollas, entramos en el súper y la cajera dijo “no arméis jaleo” sin levantar la vista de un libro. Nos comimos un bollycao, la mitad para cada uno, en el pasillo de los dulces y tiramos el envoltorio detrás de unas cajas de galletas de coco, cojimos dos botes de nocilla de marca la pava, pagamos y volvimos corriendo hacia la portería.

Me sorprende la vivísima sensación de realidad con la que recuerdo ese día, por eso vuelvo a dudar de mis recuerdos, cada vez más difusos o definidos cuando menos lo espero. Es como si alguien estuviera sintonizándome la cabeza, con la puta ruedecilla buscando la sintonía más fina, creo que así empieza la gente a volverse loca, las manos invisibles se aceleran y pasan de un canal a otro, pasando por la nieve, y uno ya no sabe si recuerda o inventa y acabas sin saber dónde ni cuándo estás.

Recuerdo el calor en las mejillas porque Juanma me iba a ganar, los botes de nocilla en la bolsa de plástico golpeándome en el muslo derecho. Entonces Juanma derrapó y miro  a la derecha, hacia arriba, yo vi la oportunidad y aceleré un poco pero me agarró del brazo:

-Mira, mira- y miré, y en el número  9 de la Pza. de la Mediterránea , en el piso Octavo, calculé que en la puerta  33, una mujer tenía medio cuerpo fuera de una ventana, limpiaba el exterior del cristal- qué guapo

-Joer, sí-lo flipábamos, nunca habíamos visto algo así, era como el circo, así que nos acercamos poco a poco, cruzamos la calle  y nos pusimos casi debajo de la ventana, apoyados en una furgoneta, con los botes de nocilla en el suelo.

La mujer estaba secando el cristal con papel o algo parecido y entonces abrió mucho los brazos y los agitó; Juanma y yo nos pusimos al otro lado de la furgoneta instintivamente, me temo que para no perder detalle.

Primero cayó el trozo de papel, se puso a dar vueltas en espiral y debía ir por la tercera planta cuando cayó la mujer; visto y no visto y un sonido como de bolsa de basura gigante. Me acuerdo de que el papel cayó en un brazo de la mujer, Juanma me miró y yo a él, a ver quién salía corriendo primero.

La mujer se levantó llorando, con el brazo encogido, en el suelo solamente había un charquito de sangre oscura, muy poca. Miró hacia arriba y luego nos miró a nosotros, estaba asustada, y lloraba acariciándose el brazo, miraba hacía arriba, al octavo piso, a la ventana abierta; le salían mocos y se puso a mecerse, como si estuviera bailando, y nosotros nos fuimos corriendo y cuando mi madre preguntaba dónde nos habíamos metido por el telefonillo miré y vi a la mujer desapareciendo por la esquina, camino a su portería.

En ese momento pensé en la cosa más tonta, pensé que no iba a poder entrar porque no tenía llaves, y es que no había contado con que se iba a caer por la ventana.

Ni Juanma ni yo dijimos nada a nadie, nunca, ni hablamos de ello a solas, y a la vista está que se nos olvidó con facilidad, y ahora, 16 años después, Juanma está casado y con un hijo y sigue en Alicante, y la mujer que cayó de un octavo y no se murió no sé dónde estará, pero apuesto a que no está limpiando el exterior de la ventana.

Capítulo XXXVI

Publicado en Mis memorias:Keyser´s years el 30 de Noviembre, 2005, 0:11 por Tankian

XXXVI. Y bajando de la cruz me habló

El otro día un borracho se metió en la rampa del garaje del edificio donde trabajo y se desmayó. Me avisó un trabajador que lo vio al salir con el coche, puse la cámara de seguridad y vi un bulto encogido contra la verja, llovía, por debajo del portón lenguas de agua se colaban en el parking.

Avisé al chaval de mantenimiento y se quedó en la recepción, mientras me ponía la cazadora la gente pasaba por delante de la verja, bajaban la cabeza, miraban el bulto y apretaban el paso. En un flash vi que el bulto saltaba contra la verja, y era una bestia negra y se encaramaba al cuello de una mujer y la garganta era rojo fosforito y aunque los monitores de seguridad no tienen sonido oía el PLAF al caer en un charco, la bestia apoyaba una garra en el suelo y se impulsaba sobre un niño que se protegía con una mochila azul, el niño salía disparado contra la parada del autobús y la bestia le chafaba la cabeza antes de que pudiera caer. Pero no, el bulto seguía siendo un borracho empapándose y la gente que pasaba apretaba el paso con las gargantas dentro del cuello.

Salí  con la cabeza agachada, corriendo, el agua estaba muy fría, llovía fuerte, noté que me entraba agua en los zapatos, chof chof, llegué al lado del hombre, que estaba en posición fetal y tosía, sonaba como el bingo que tenía mi tía y que yo usaba de pequeño, daba vueltas a la manivela y las bolas chocaban en el bombo de alambre RUUUM. Imaginé bolitas de madera en el esófago del hombre, girando y golpeándose unas a otras, aterrorizadas en la completa oscuridad.

-Amigo…amigo- me agache, el agua me mojó los camales. El hombre levantó una mano y la bajó al segundo; le moví agarrándole un brazo, era viejo, y tenía la cara ennegrecida.

-Que sí, que sí, que ya estoy- tiritaba y parecía un tartamudo al hablar, tenía la voz muy débil.

Me agarró el brazo y le ayudé a incorporarse, el compañero me llamó por el walkie:

-¿Qué hago, llamo al Samur?

-No, ya se ha levantado,  voy a bajarlo al garaje un momento, que está empapado.

Pasé la tarjeta por el lector de la barrera a duras penas, el viejo se caía y no podía aguantarle con un brazo, aunque viéndole la cara el peso sería el del agua que le empapaba, porque era todo piel y hueso. El portón se abrió con un quejido y bajamos con cuidado por el río de agua, el viejo tanteando la pared y parándose un par de veces a toser y escupir.

Lo dejé apoyado en una furgoneta y le bajé un paquete de toallas de papel y un café asqueroso pero que vale 20 céntimos. Entramos en los aseos del sótano, que nunca se usan y se secó mientras yo colgaba su cazadora remojada en una puerta; se puso mi cazadora y le puse delante del secador eléctrico, él obedecía como si fuera un niño, encogido y frotándose las manos, yo movía el tubo del secador y le calentaba lo que podía.

Se sentó en un retrete y yo me apoyé en la pared, cuando se acabó el café me dio el vasito y habló:

-El café esta malísimo. Me tomaría una cerveza o algo.

-No hay

-Ya, pues yo no quiero ver a la policía

-No la hemos llamado

-Mejor, porque me buscan

Me miró y ya no me parecía tan viejo y tan hecho polvo, ahora seco, descansado y con un café en el cuerpo parecía más corpulento. Se quedó callado pero no dije nada, así que siguió hablando.

-Es que yo dicen que estoy mal, de la cabeza, y no, soy más listo que todos, de eso no hay duda- agitaba la mano con fuerza, como un borrachazo cualquiera, pero abría mucho los ojos y era más bien un iluminado. Miré el Walkie como si fuera un móvil…no había llamadas perdidas- pero es que hoy no se cree en estas cosas y pasa lo que pasa, que todo es una mierda.

-Ya, y tanto- tiendo a darle la razón a la gente que no conozco aunque no piense que la tienen, no sé si es condescendencia o que me asusta que si llevo la contraria me van a pegar, no tengo ni idea.

-Mira, como me has metido aquí yo te lo cuento, que me da que tú si que crees- se levantó, alzó la tapa del retrete y echó un gargajo, bajó la tapa y se volvió a sentar- yo trabaja en el concesionario de XXXX por Barajas y me hicieron una comida los compañeros así mas veteranos y me regalaron un crucifijo Plateado grandecito y muy bonito, yo es que siempre he sido muy creyente y ellos pues lo sabían…lloré un poco y todo, y me emborraché y todo muy bien.

Y unos días después, una semana más o menos, estaba yo comiendo en la salita,  mi señora en casa de mi hija poniendo unas cortinas y yo tan a gusto, viendo las noticias y comiendo, y oigo “psss”, sigo comiendo y al rato “psss!” más fuerte, imagínate tú, yo sólo y que me llamaban, otro “psss!” y ya me levanté para la ventana, a ver qué vecino era el gracioso.

Me asomé y nada, y entonces “eh, aquí, gilipollas”, así con mala hostia, y a mi espalda, me di la vuelta y me di con el codo contra el marco de la ventana, que dolor, me dio como un calambre…y no vi a nadie, y entonces me habló más fuerte “enfrente de la tele, cazurro, aquí” y enfrente de la tele me puse a mirar: el sofá, una revista de mi señora, la mesita con el teléfono, la pared, el crucifijo…coño amigo, que el cristo del crucifijo respiraba…-el viejo se puso de pie y levantó la cabeza, parecía Dalllí y sus shows. Sonó el walkie, lo apagué- y me acerqué un poco y lo normal es que me hubiera acojonado y me hubiera corriendo de la casa, hasta Cuenca por lo menos, pero no, como Jesús es paz pues yo estaba muy bien, sin miedo ni nada, y Cristo apretó los dientes y se desclavó una mano, con esa se sacó el clavo de la otra, se agachó y se quitó el de los pies, saltó al sofá…mira, para que veas, que no miento yo- se puso a rebuscar en la cazadora que estaba colgada en la puerta y lanzó un gritito de júbilo cuando encontró lo que buscaba, yo me puse tenso, pero lo que sacó y me enseñó fueron tres bolitas diminutos de metal, me miró asintiendo y yo asentí también- los cogí yo del sofá, los clavos del cristo.

Y Cristo se sentó en el respaldo del sofá y me senté cerca, parecía un muñeco de hojalata, como un soldadito de esos que vendían en sobres, pero más grande, y cuando hablaba el interior de la boca era rojo. “A ver, ahora que estamos solos,…tu hija está preñada” .

Mi hija se había ido dos semanas antes a un piso que se había comprado con su novio, pero hasta que no se casaran no iban a vivir los dos allí; yo siempre había educado a mi hija con la Biblia por delante, como debe ser, y ella había salido como yo, muy creyente, y no le dejaba al novio que le pusiera la mano encima, y el novio era muy formal también, contable.

Pues cuando el Cristo me dijo que mi hija estaba preñada ni lo dudé porque desapareció el telediario de la tele y salió mi hija desnuda saltando encima de su novio, bufando los dos, con la luz encendida para no perder detalle, y ella se sacó el miembro del novio y se lo chupó y volvió a subirse y a botar. Aparté la vista y el Cristo apartó la mano rápidamente pero se veía que estaba erecto debajo del taparrabos, me miró como avergonzado y se volvió a escuchar al de los deportes, hablando de motos.

Y tu mujer lo sabe, tanto que ahora no están poniendo las cortinas de los cojones, están con el que se tira a tu hija, hablando del embarazo, a tus espaldas porque piensan que eres un primitivo y no vas a quedarte sentado si te lo dicen…y no lo vas a hacer, que nos conocemos”

Y eso, que de verdad estaban en una cafetería, justo donde me lo dijo Cristo, les vi hablando a los tres, así que me volví a casa y busqué la…

 

Golpearon la puerta del aseo y casi me meo encima, abrí y era el de mantenimiento, que si tenía mucho curro y no podía estar toda la tarde en la recepción, que para qué quiero el walkie si no contesto, que si tal, que si cual…

Subí a la recepción y  vi por la cámara cómo el viejo subía la rampa y cruzaba la verja, miró hacia la cámara como un minuto, puse el zoom y cuando quise enfocarle ya se había ido.

El de mantenimiento me trajo la cazadora, busqué algo en los bolsillos, nada, me quedé con las ganas de saber como acababa el cuento.

Eso sí, no hace falta pensar mucho para saber lo que se puso a buscar el viejo. ¿O sí?

JUANMA BAJO ULLOA EN MI CURRO

Publicado en General el 23 de Noviembre, 2005, 23:26 por Tankian

Capítulo XXXV

Publicado en Mis memorias:Keyser´s years el 22 de Noviembre, 2005, 22:42 por Tankian

XXXV. Hago chas! y desaparezco de tu lado

Llevo uso 9 meses en el trabajo, los 2 últimos como indefinido, que no es como antes, ahora indefinido es que te crees que tienes un trabajo estable y resulta que no, que te pueden echar cuado quieran, se supone que te tienen que avisar con 15 días de antelación pero es mentira, pueden echarte de un día a otro y pagarte esos 15 días.

Estos 9 meses me han sentado bien, no estoy deprimido, me relaciono con gente de carne y hueso, me cabreo por cosas que me pasan y no por unas letritas que salen en una pantalla…pero soy frío, intencionadamente, maquino demasiado, me implico demasiado en las cosas y eso me perjudica. Seguramente hay mucha gente en el edificio donde trabajo que me ven como a un gordo amargado y estúpido, si es así no se equivocan, no estoy aquí para hacer amigos, estoy aquí para lo de siempre, luchar contra mi empresa.

Para mí eso es el curro casi siempre, la empresa intenta que hagas lo máximo posible cobrando menos y tú te dedicas a intentar hacer lo menos posible por el mismo sueldo, o al menos hacer sólo aquello por lo que te pagan.

Yo trabajando las 40 horas legales a la semana me quedo en los 600 euros pelados, si es que llega. Eso se llama explotación,  en mi empresa si quieres tener un sueldo menos vergonzoso tienes que hacer horas extra, es tal el asunto que como digas que no quieres hacer 40 horas extras te hacen sentirte como un vago, como en una secta, te meten en la cabeza la idea de que currar es hacer horas extras a menos de 6 euros, si no entras en el juego te marcan y te presionan. Mi empresa vive de eso, de presionar y explotar a la gente, como muchas otras empresas.

Veo a la gente con horario de oficina que se queja de la monotonía y es que está claro que eso de estar a gusto en tu trabajo es cosa de elegidos. Y de valientes, y yo cada vez soy más cobarde, ahora que tengo un contrato indefinido me agarraré a él me puteen lo que me puteen en este trabajo por que me acojona dejarlo y que en el nuevo trabajo me  tiren en el período de prueba y me quede en el paro y no encuentre trabajo y cada día me vaya hundiendo más y me vea en la calle con un cartón pintado a mis pies y suplicando ayuda. Es así de fácil, hoy estás aquí, leyéndome en tu ordenador y esperando que te llegue la cena que has pedido al chino; mañana estás oliendo a podrido en la calle preciados, escondiendo la cara delante de la policía y tiritando de frío. No lo olvides, eso es así, así que no te creas lo que no eres porque mañana puedes morirte y la gente va a hacer cola para echar paladas de abono sobre tu ataúd, y eso no es bueno.

Una de las pocas personas con las que hablo desde que empecé aquí es Antonio, un tío deportista que siempre viene en moto y me saluda todos los días. Hoy me han dicho que este fin de semana ha tenido un accidente con la moto al salir de aquí, el quitamiedos le cortó una pierna y en el quirófano le han quitado la otra, está en coma.

Ese día, el viernes pasado, me dijo “hasta el lunes” y salió poniéndose el casco. Puede que yo fuera la última persona a la que habló de pie, con piernas… y no me di cuenta, le despedí como siempre, no tuve un escalofrío, ni un fogonazo en el que le veía destrozado en una carretera, nada. “Hasta el lunes”, “Adiós” y se acabó, a los 10 minutos está en coma en un arcén, nada por aquí, nada por allá, tachán, te jodimos.

Antonio me ha hecho recordar las tres veces en las que he estado a punto de morir y he llorado porque así suele pasar, hay determinadas cosas que no analizas realmente hasta que las recuerdas.

La primera vez una morera paró al coche en el que iba  cuando salió despedido por  un precipicio.

La segunda vez decidí sin saber  por qué ponerme el casco cuando un coche me lanzó contra un muro. Una brecha dejaba ver la espuma del  interior del casco cuando me lo quité, pensé que eran mis sesos.

La tercera y por ahora última un atracador eligió seguir corriendo y no volarle la cabeza a ese subnormal que se había puesto delante de su pistola.

Tres veces me parecen muchas a los 26 años, más siendo tan por los pelos, demasiada suerte para alguien tan poco merecedor como yo.

De pequeño dice mi madre que cogí una fiebre repentina, me puse rojo y me ponían toallas empapadas y las secaba nada más tocarme la espalda, y deliraba…supongo que esa vez pude morir, pero por mucho que me esfuerzo no recuerdo nada, así que no cuenta.

Tampoco cuento mi aparatoso intento de suicidio porque era algo buscado y no me parece justo que un pirata exhiba cicatrices autoinflingidas.

Si me dieran a elegir entre morirme o quedarme paralítico me quedaría con la muerte, sin duda, no serviría para ir en silla de ruedas o quedarme atado a una cama, mi vida sería un suicidio ridículo y continuo.

A veces he imaginado que no podía mover el cuerpo para ver qué tal me iría, justo es quedarme quieto y me empieza a picar una pierna, la primera intención es rascarme pero me esfuerzo y dejo quieta la mano; para intentar pasar del picor me pongo a carburar para distraerme y en menos de 2 minutos estoy pensando en chicas follando y me empalmo, me pica la pierna y me duele la polla de lo tensa que está y recuerdo un caso de una mujer que le hacía pajotes y mamadas a su hijo inválido porque no soportaba verle sufrir. Lo recuerdo y lo entiendo perfectamente, hostias, si yo tuviera un hijo paralítico empalmado y sufriendo le haría una paja pero ya, me parece inhumano pensar lo contrario.

Pienso tanto que cuando me doy cuenta llevo un rato moviéndome y paso a otra cosa pidiendo a quien sea que nunca me vea en esa situación por los picores, las empalmadas y las miradas compasivas.

No soporto la compasión, no quiero que la gente sienta pena por mí, no me interesa, me parece un insulto, y esto me haría un pésimo indigente, y acabo como siempre, siendo lo que critico, creyéndome con derecho a no soportar la compasión cuando en un momento pudo estar muriendo por ella.

Critico a la gente que no lee cuando yo mismo leo mucho menos de lo que creo necesario, doy muchas veces imagen de culto y preparado y estoy feliz por ser indefinido en una empresa explotadora y controlada por la Once, seguramente es un complot de minusválidos por frivolizar sus desgarradores problemas.

Soy así de hipócrita, pido a los demás lo que yo no hago, aparento, miento, finjo. Algún día me van a desenmascarar y todo el mundo sabrá que no he leído millones de libros, que no sé nada de historia cuando digo que me apasiona, que lo que sé de cine es porque utilizo la memoria que me falta para el día a día…soy un fraude y la gente me anima porque gusta ver a alguien hacer el ridículo de esta manera. Por eso me leéis, por eso a veces hasta decís que os gusta, porque así os sentís mejor, yo soy el minusválido y vosotros me hacéis la paja para que me alivie. Y bueno, ya que no me podéis hacer de verdad me conformo con esto porque ya que yo soy falso es normal que la gente lo sea conmigo. Seguramente me acostumbraré a la mentira, o eso espero.

Capítulo XXXIV

Publicado en Mis memorias:Keyser´s years el 21 de Noviembre, 2005, 9:22 por Tankian

XXXIV. El quimérico inquilino

En pocos días he advertido la costumbre de Marga de hablar de la casa como “mi casa” y de mí como “mi invitado”; así que resulta que la ley de arrendamiento se ha ido a la mierda y dentro de los arrendatarios hay clases. Como no tengo ganas de movidas y no me apetece hacerla entrar en razón voy a ir a lo más fácil.

Subo a la tercera planta pensando en alguna excusa para darme a conocer, antes de tocar el timbre no caigo en nada y decido que simplemente me voy a presentar a la dueña del piso y ya está, me falta el tupper con el pastel de manzana para que Tim Burton me suelte a dar vueltas pro ahí.

Toco al timbre, ding dong, me miro los zapatos, huele a verdura asada, no hay ruido en la casa, vuelvo a pulsar, ding dejo el dedo apretado y se escucha el zumbido, suelto, dong, y sigue oliendo a verdura, más fuerte, me acerco a la puerta, pego la oreja. Ruídos. Pisadas, o casi, son unas pantuflas arrastrándose. Se abre la puerta:

-Sí- un hombre flacucho casi calvo, bajito y con pelos en las fosas nasales me mira mientras se abrocha la bata-

-Hola, ¿está Montse?- no quiero arrugar la nariz, pero el olor a verdura asada sale de la bata de este hombre-

-No, salió…¿quería algo?-

-Bueno, soy el nuevo inquilino del segundo interior centro, sólo quería saludar..que nos viéramos la cara-me río, él no, me sube el ácido por la garganta, huele muy mal-pero ya la veré, si puede dígale que he venido, me llamo Keyser.

-Bien, yo soy Pablo

Y la puerta en las narices, bajo corriendo las escaleras y vomito en el retrete sin tiempo para cerrar la puerta de la calle; si muevo la lengua me sabe a estofado de verduras podridas. Me lleno la boca de pasta de dientes con sabor a clorofila, bebo un sorbito de agua y hago gárgaras, me doblo y vomito clorofila. Me he puesto malísimo. Me acuesto y no me da tiempo a pensar en nada, me duermo.

 

Me despierto, cojo el móvil  a tientas, las 19:37, Marga está a punto de llegar, aunque seguramente irá directamente al ciber, no puede vivir sin el chat, sin ver cómo le insultan los frikis que se la han follado…le encanta leer cómo hablan de ella aunque sea para decir lo guarra que es.

Me lavo la cara y me escuecen los ojos de lo poco que he dormido, no me la seco, me tomo un vaso de leche con una cucharada de café, me lo bebo de un trago, el final es amargo, el café es malote. Me rasco los huevos, me suda toda la zona, olisqueo los dedos y da asco; me ducho dejándome la esponja en la entrepierna. Salgo tan feliz que el olor a verdura me parece un viejo recuerdo. Me pongo unas bermudas, una camiseta de tirantes y las chanclas. Cojo las llaves, como desde hace tiempo me falla la memoria tengo la costumbre de no cerrar la puerta de casa sin tener la llave cogida y mirándola…es triste.

Subo pidiendo en mis adentros que el amigo Pablo esté jugando a las cartas en el bar de abajo. Antes de tocar al timbre ya oigo la televisión dentro de la casa, de todos modos toco y en un momento abren, instintivamente me toco la nariz pero no es Pablo. Es una mujer rubia teñid con una coleta cogida con una goma rosa con brillantina, tiene los labios pintados rojo pasión y parece simpática:

-Hola, dime

-¿Montse?

-Sí, tú estás viviendo con Margarita

-Ah…sí, eso, era para que me viera y darle mi móvil por lo que pudiera pasar

-Ah sí, espera que coja el móvil y lo apunto

Desaparece al fondo del pasillo, baja el volumen de la tele y vuelve, le doy el número, me hace una perdida y así ya tengo su número.

-Bueno, pues encantado y ya nos vemos

-Muy bien

-Saludos a su marido

-¿Qué?

-Ah, pensé que era su marido, Pablo

Y se pone a dar saltitos y se da golpecitos en el pecho, resolla…parece como un sueño, me quedo mirando y no sé que hacer.

Se abre la puerta que hay a mi espalda y sale  una mujer, me mira como si quisiera triturarme y coge por los hombros a Montse, que me mira como si le hubiera pegado. Como nunca me ha pasado algo así digo adiós y bajo a mi casa, me quedo frío, no sé lo que ha pasado pero estoy acojonado.

Me acuerdo de que Pablo olía mal, no tenía muy buena cara, pero hay mucha gente así y no me hace vomitar ni me asusta. Y ahora su mujer, hermana o lo que sea, me monta el show, empiezo con mal pie.

 

Nunca he sabido el porqué de esa reacción, tengo la misma explicación que estás pensando, pero no pienso confesarla; ya me había olvidado de aquello y  a raíz de ver una película lo he recordado y he tenido que escribirlo.

Por cierto, nunca más hablé con Montse más allá de un hola y un adiós.

Con Pablo ni eso.

Confirmado:System of a Down no tiene techo

Publicado en General el 16 de Noviembre, 2005, 16:19 por Tankian

La polla, esa es la mejor definición que se me ocurre para "Hypnotize", nuevo trabajo de System of a Down, un grupo que aquí en nuestra España querida no se radia...vergonzoso, nos estamos perdiendo a la banda más innovadora y potente de los últimos años.

El disco sale a la venta en USA el próximo 22 de noviembre, se supone que aquí también, pero me da la risa.

Yo ya lo he podido descargar y escucharlo un par de veces y me ha impactado, por si alguien quiere bajárselo que se de prisa porque el link que dejo no creo que dure mucho.

PINCHA COMPI

 

El Track List es el siguiente:

1- Attack
2- Dreaming
3- kill rock an' roll 
4- Hipnotize

5- Steal society
6- Tentative
7- U-fig
8- Holy montains
9- Vicinity of Obscenity
10- She's like heroine
11- lonely day
12- Soldier side

Capítulos XXXII y XXXIII

Publicado en Mis memorias:Keyser´s years el 15 de Noviembre, 2005, 22:36 por Tankian

XXXII. Merca, hachis, chocolate…celebración

Superada la crisis suicida decido esforzarme y ser optimista con esta nueva etapa vital, realmente añoro mi reciente época parásita, autocompasiva y neurótica, no quiero que todo me vaya bien de repente, me moriría de falta de pena. Puede ser tan traumático ser millonario y de repente quedarse en la ruina que estar en la ruina y de repente ser millonario. Estoy tenso, espero cualquier cosa, desde luz a oscuridad, flores a mierda, vida a muerte…estoy listo, soy maduro y aguantaré las hostias que haga falta, hasta que me canse, que me cansaré, está claro, llevo media vida buscándome la fecha de caducidad por el cuerpo, he llegado a la conclusión de que la tengo en la tapa de los sesos, como si yo fuera un yogur que alguien se ha dejado en el maletero del coche, por eso me estropeo, del calor, la falta de aire, los golpes…

He conseguido un trocito de costo, para celebrar mi entrada en otra pista del circo, no sé todavía cuál es mi número, a veces creo que es ser mago, muchas veces el payaso, últimamente era un payaso funambulista y me dejé lo morros contra la arena de la pista. Ahora que entro en la nueva creo que soy un espectador con los ojos vendados, tengo la espalda contra una pared de madera, no sé si me van a regalar globos o me van a tirar cuchillos.

Este cachito de aliño para el tabaco me lo fumaba en Inglaterra después de comer, ahora no, ya no soy así, aún no sé por qué, espero encontrar la respuesta algún día, justificar que haya dejado de salir, de beber y de drogarme, supongo que acabaré justificándolo, porque si no me moriré con cara de tonto.

Quiero estirar mi cachito hasta el infinito, voy a espolvorearlo artesanalmente, con mimo, con medida, voy a decorar a lo minimalista mis cigarros, para relajarme, para reírme, para que todo se vuelva gracioso; quiero que se rían mis libros, mi cartera, la puerta de la habitación, la tapa del retrete…quiero que la casa se parta la polla, que se carcajee conmigo, ya habrá tiempo para llorar.

Me he fumado el primer porro sentado en el salón, me he puesto El Gabinete del Doctor Caligari con el MUTE activado, lo vi de fondo en una película y me pareció extraño poner el mute a una película muda, pero lo hago porque puede ser una llave dejada por el director hacía otro estado. Un mensaje subliminal, cuando me fumo el fly pienso en ello, a tope, en cuántos mensaje me llegan a diario, puede que al terminar de leer un libro me hayan programado para ser un asesino si es necesario, joder, yo he leído “El guardián entre el centeno”, que sí, que me pareció una novelucha sin mucha historia, pero la gente habla de que ese libro se ha usado para programara la gente, que está lleno de información codificada. Me gustaría ser una potente arma de matar, un asesino durmiente, que una noche me despierte el teléfono y al descolgar me digan “Estafilococo”, “Allegro” o algo así y yo suelte el teléfono, que se quedé pitando en el suelo y yo me despierte al día siguiente en un bosque, lleno de sangre pero sin heridas.

Como estoy sólo  pongo una porno que me grabé la semana pasada, una con checas, que son todas guapas…me quedo mirando la cara de una morena de pelo liso y largo, le hacen primeros planos mientras un gigantón le está dando por culo, ella aprieta los dientes y resopla, cuando nota que le están enfocando se relame y mira desafiante, rugiendo…entonces deja de gustarme porque ya no parece ella; sin dejar de masturbarme, con la cara ardiendo, consigo congelarla nítidamente mordiéndose el labio, sin mirar a la cámara, es muy guapa y está entregándose de verdad, sin la cámara. Me imagino que hablo con ella y que me habla de su familia, de su primera vez, acelero el ritmo, la cabeza se me llena de humo, lo juro, me miro la mano y casi ni la veo, pienso que a esa velocidad me voy a quemar la polla, pero tengo la sensación de que muevo la mano muy despacio. Miro a la pantalla y sigue ahí, aprieto el pause con tanta fuerza que se cae el mando del sofá, cobra vida y la cámara se aleja y su cabeza está abajo, el pelo le cae en la cara y el actor que le está penetrando se lo aparta y ella sonríe mirándole, tuerce el cuello y parece más joven y divertida, entonces vuelve a mirar al frente y me mira, creo que mira cómo me la machaco, se pone sería, concentrada, me pinchan las sienes y me corro con mucha fuerza, como a cámara lenta, no dejo de masturbarme hasta que caigo en la cuenta de que ya no va a salir nada más. Cierro los ojos y apago la tele, no quiero mirarla, no ahora que lo nuestro ha terminado.

Justo después de lavarme y recuperar el aliento entra Marga, risueña, dando saltitos, no puedo evitar recordar a la checa e imaginar a Marga siendo sodomizada…creo que su cara sería de dolor, de asco, de hastío…sería desagradable, en el montaje se tirarían los primeros planos a la basura.

Está feliz porque esté viviendo con ella, me lo dice mucho, y le creo.

Como  no es tarde hacemos una compra grande en el Lidl, está todo barato, una vieja varicosa intenta colarse en la caja diciendo que le duele la cadera, le digo que a mí duele la espalda, me mira con cara de pena pero ve que le aguanto la mirada y me dice “Así te mueras, cabrón” y se va al final de la cola. Noto que el brazo se quiere levantar, me cuesta pararme, sigo como flotando y no quiero pegarle a una señora, por muy mal que me caiga. Cojo un Huesitos de la caja y me lo como, pagamos la compra y no me dicen nada del Huesitos, mejor.

Por el camino Marga me come la cabeza con su nuevo curro, y es que poco antes de llegar yo encontró otro curro de secretaria, en Plaza de Castilla. Me habla de cómo le echan los trastos, pone el culo en pompa diciendo que le quedan mal los pantalones del uniforme, lo hace para que le diga que le quedan muy bien y así poder decir que no y discutir. Paso. No hablo. Me mira y me hago el loco. Es mi estrategia, por ahora nos llevamos bien, pero hay que ser previsor.

Cuando llegamos suelto las bolsas con un gemido, tengo los dedos rojos e hinchados, corro al aseo para hacerme otra paja. He perdido mucha memoria, pero el área de imágenes porno sigue en plena forma.

Me corro visualizando a la checa y escuchando a Marga gritando que va a hacerme la cena. Me limpio. Salgo. Huele a pollo, me gusta.

Me gustaba.

 

 XXXIII. Se me cae la cabeza

Cuando me aburro me voy a ver el musical de Queen, es una costumbre. Muchas veces quiero ir sólo pero nunca lo consigo porque cuando llego siempre hay alguien del puto foro. A veces no saludo pero se sientan a mi mesa en el bar sin preguntar, es agobiante, en el foro les insulto, soy desagradable con ellos y me piropean, me dicen “ay, cómo eres” y se me queda cara de malvado de cartón piedra, no entienden que me estoy cagando en ellos, que no quiero que me hablen, no entiendo cómo decirlo, ellos parece que me lo agradecen. Me resigno, voy y si vienen conmigo no les hago caso.

Normalmente no pago porque alguien me ve y me cuela y otras veces pago unos 15 euros por entradas que valen 63, y es que para esas cosas sí me interesa ser del foro, es lo que hay, soy un interesado, qué le voy a hacer.

Llevo algo más de una semana viviendo con Marga y le digo a mi novia que esta tarde voy  a ver el musical y la colega lo escucha todo, y es que suele hacerlo, escucha las conversaciones ajenas, es una manía que no había advertido antes; en una semana estoy viendo demasiadas manías, pero bueno, es normal cuando se empieza a compartir piso con alguien que lleva poco tiempo emancipado.

Como de costumbre Marga se autoinvita al musical, compramos bebida y nos hinchamos a beber antes de ir al teatro. En el metro me sale la risa como un muelle, cuanto más aguanto más se tensa y sale con más fuerza. Marga se ha vestido de guarrona y sonríe a los chicos del vagón y luego me coge del brazo, es una táctica típica de conquistadora de discoteca, finjo que el movimiento del metro me hace tropezar para quitarme su brazo de encima, no quiero que algún maromo me haga una cara nueva porque esta tipa tenga que hacer esto para que le miren. Me sigo riendo y me muero de ganas por llegar al bar que hay pegado al teatro, quiero seguir bebiendo y ver a gente, hoy quiero ver a gente conocida, aunque sea del foro, me da igual, me siento receptivo, quiero besar mejillas y palmear espaldas, hablar sin parar y que toda la gente que me rodee esté borracha porque será más divertido. Me hacía falta una borrachera así, desde que me relaciono con la gente del musical bebo más y alguna vez he vuelto a meterme alguna loncha, sin cambios, la coca no me hace efecto, y eso que es de la cara cara, la compran músicos en sitios de nivel, pero creo que la esnifan sobre todo por estética. Sí, los cocainómanos que pueblan el show bussines no se conforman con serlo, quieren parecerlo, sorben ruidosamente, mueven exageradamente la mandíbula aunque se haya pasado el efecto hacen gestos raros, sacuden la cabeza…y cuando ven que la gente se da cuenta hacen como que disimulan.

Visto desde fuera, un drogadicto es un ser patético y caricaturesco, y cuando estás dentro piensas lo contrario, que eres único, misterioso y  el terror de las nenas. Pero bueno, cada cuál es cada cuál y no soy nadie para dogmatizar sobre las drogas y otros vicios. Hay películas que tratan el tema de la droga cojonudamente, el fallo es que una película tiene que conceder licencias de cara al dramtismo, la estética, porque no deja de ser una película. De todos modos si se obvian esas cosas ver esos minusvalorados retratos sociales como “El pico” y “El pico 2” puede dar una imagen muy acertada. También recomendaría “Diario de un rebelde”, “Días de vino y rosas”, “Pánico en Needle Park”, “Réquiem por un sueño” y, obviando muchas licencias (maravillosas a mi ver) “Trainspotting” sobre todo mirando al amigo futbolista que acaba como acaba, ya que es el único que no empieza la película enganchado (salvo Begbie, que drogar no se droga, pero tampoco se puede decir que sea sano).

El caso es que llegamos muy borrachos, pero yo estoy de puta madre, los años de dependencia me han dejado un poso que me hace beber lo que quiera sin ponerme malo…mierda de poso, supongo, pero para noches como esta no viene mal.

El bar está lleno, me siento feliz porque tengo mucha gente a la que saludar, ya desde fuera veo muchas manos sosteniendo cervezas y cubatas, bien, soy LEGION.

Marga ya ha empezado su espectáculo, cuado le miro entrecierra los ojos y parece una figurante de alguna porno psicodélica de los 70; paso de ella y ella al entrar se separa de mí en busca de atención. Saludo a gente, algunos me miran extrañados porque de repente sea tan efusivo con ellos, pero sonríen…está bien ser simpático, a veces.

Del centro de remolinos de friáis asoman algunos actores del musical y me saludan para volver a ser engullidos por los foreros que quieren ser sus amigos. Me invitan a una jarra de cerveza, le doy las gracias a una chica que no conozco, me dice que de nada y se encoge de hombros, Me meto en el baño y meo durante siglos hasta que me quema el miembro por dentro, apoyo la frente en la pared y me gusta oír fuera el jaleo, es como decir “allá voy”, a la fiesta. Me sacudo la cosa, me la meto en el pantalón y me giro subiéndome la cremallera, hay una chica parada delante de la puerta, recostada en la pared, me sonríe, y yo a ella <<Qué a gusto me he quedado>>, y me dice <<ya, ya he visto>> y me río y le digo que si me vuelven a entrar ganas le aviso para que no se lo pierda, me dice que de acuerdo, nos damos dos besos y vuelvo al jaleo. No he visto en mi vida a esa chica pero me ha hecho gracia, seguramente también está borracha, a lo mejor le gusta eso de la lluvia dorada.

Entonces sacudo la cabeza para quitarme el pelo de la cara y noto un CLICK en el cuello y me doy cuenta de que me lo he roto, me subo el cuello de la chaqueta  y ando tieso. Hablo con la gente pero más preocupado, si me muevo mucho se me caerá la cabeza y la gente se la pasará como un balón de playa en un concierto; se lo confieso a un tío y me dice que puede que se me caiga, a él le pasó y tuvo que andar casi un año con el cuello lleno de cinta americana, no podía bailar, conducir ni correr, un engorro…al final conoció a un miembro de la ADR (Asociación de Descabezados Rehabilitados) y se pudo reincorporar al ritmo de vida actual si problema. Le agradezco la información y entonces nos partimos los dos por toda la historia, surge la amistad de borrachos, hablamos de muchas cosas hasta que le llaman para irse, nos damos un abrazo fraternal y me quedo un rato en la barra comiéndome un montado de lomo. Miro el reloj y salgo para el teatro y caigo en el río de frikis que también van para allá, me encuentro al lado de una chica mona que se está follando a uno del musical y por eso ya no me saluda, le saludo yo y se hace la sorprendida, como si no me hubiera visto. Si ella supiera que su supernovio es  un drogata hipócrita pagado de sí mismo no estaría tan feliz la guapita esta, o sí, hay mujeres que no se entienden ni ellas mismas…es peligroso que cada vez es más aceptada la postura de la mujer que prefiere <<chicos malotes, chulos, que de vez en cuando me den caña…cuánto peor se portan conmigo, cuánto más pasan de mí más me enamoro…soy así>>, me parece horroroso que se piense así y no alarme a la gente cuando alarman cosas tan tontas como dos chicos besándose o niños con móviles que cuestan el sueldo de un currito. Luego se demoniza al sexo masculino en su conjunto por la violencia doméstica...con comentarios como esos se da cancha a mucho hijo de puta.

Entro en el teatro ignorando a Marga, que intenta agarrarse a alguien tambaleándose. Cuando llego a la altura de la entrada a la sala me doy cuenta de que no he comprado la entrada, no me dicen nada y entro, supongo que se habrán dado cuenta. No pasa nada, soy un parroquiano.

Veo la obra en primera fila como de costumbre y me pasó todo el rato de pie, aplaudiendo, eufórico…luego muchos actores me dicen que se me notaba un huevo que iba puesto, evidente.

Cuando salimos me duele el cuello y se me encoge el estómago al recordar que se me puede caer la cabeza. Era una broma de borrachos, sí, pero no es la primera vez que pienso en ello, he soñado que se me caía la cabeza. O puede que esté soñando que tengo la cabeza puesta y es tan real que me lo creo, a lo mejor estoy acostado durmiendo una resaca con la cabeza en el suelo, encima de las pantuflas.

Me paso la noche bebiendo y haciéndome el guay con la gente hasta que me canso y me voy a casa sin decir nada. Me acuesto con la boca pastosa y la cabeza en su sitio.

Lo último que me pasa por la cabeza ates de dormirme es que al día siguiente no tendré resaca.

Me duermo roncando, me parece oír a Marga entrando en casa y se oye la voz de un hombre, me giro y duermo con la cabeza debajo de la almohada.

Pegada al resto del cuerpo.